martes, 24 de julio de 2012

El Estandarte Enarbolado





No estaré libre ni de tus ojos ni los míos
serán la madreselva que lleva las entrañas
de una pupila en la canción de una ventana.
Tú me llamaste de los cielos y juraste
dicterios entre noches de peces
de imagenes de agua en el viento.
Y corrí hacia los bosques como un sueño
buscando hadas de sangres
aquellas posando hados en las arterias.
Si no puedes morir no te equivoques
la lluvia es un panal con la venganza
el cielo es un cristal de laberintos.
Y cada sal pervierten las moradas
acuaticos perfiles de equinoccios y
cada quien teje su sombra y su pisada.
Hasta el encuentro de la miseria
y estandarte de acero enarbolado.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

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