lunes, 2 de julio de 2012

La Forma del Desastre




 
 
Espero barcos con el mismo desorden
de un alba
irradiando vestigios para aquella penumbra
hecha de celos
todavía en cada palabra un mutismo se encierra
y pregona sólo al silencio su melodía.
 
Penetro el jardín de ese tácito sujeto
lleno de parvulos,
en ellos un placer marca el idilio de
un barco
de un espejismo borracho como un juglar
o el horoscopo que va a parir tremantes
antes que la luna.
 
Aguardo doncellas que el agua
corta en epopeyas de muchos anuncios
en mis escayolas
y relato acuarelas de faenas en todos
sus colores
mustias como el halo donde vence el sol
a un caballo
a un idilio hecho de piedras
a un romance que dirige troyas hacia
la derecha
y después la seguridad de un ciclon
en los ojos
el caustico renacer de la batalla
en las ojeras
igual que un extravismo.
 
Pero entonces caen astros del cielo
y al lado del mar busca dios interrogantes
sacerdotes cargando atomos
entre las preguntas
borrando  a la vez un confín para que el mal
abandone el pensamiento...
 
El  pensamiento; ese suicida marino
acariciando hasta el fìn
huracanes.
 
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos



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