El domicilio de la acustica esta en el horizonte
en el ebrio perfecto de una conjunción
en el bosque luminoso de todas mis ventanas.
Hablo de mì con vanidad de sepias
formando lunares en la espuma
reconociendo carnes de agua.
Vuela herido por cometas, clasifica
lugares como el eden o como el orco
luego respira mudando en las tinieblas.
Ah, mi experiencia, debe ser un filo como
el alba, un marginal secreto en el verbo
una consumación de redes extrañas.
El domicilio de la acustica está en los veleros
riela nubes y fugaces rostros de silencio
abre cavernas de lejanos vapores de oro.
Es el miedo quien cabalga en sus entrañas
un miedo de pasión y de cartilago
la espuma milenaria del misterio.
Su brillo, un cuarto, un reloj de piel
npo he de hundir entre los astros mis ojos
son hienas de un azul en los cielos.
Reos de perversidad mantos de velamenes
cometen delicias entre las esferas
igual que centellas en los hemisferios.
Ahogandose entre areas de vacìo.
Guillermo Paredes Mattos
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