martes, 24 de julio de 2012

Las Patologìas Poeticas





Comprendrás que no puedo detenerme
al lado del barro porque de él desciendes.
 
Que en cada sendero estoy presto a descubrirte
y también a descubrirme que es lo mismo.
 
Tú debieras convertirte en ceniza
para que mi amor no haga ese trabajo.
 
Ser insomne igual que todas mis noches
esas que se conocen sólo entre ojos de gatos.
 
Siempre me he preguntado por la poesía de los árboles,
enmudecen y cantan unidos a otros seres,
hablo del viento y de la ráfaga.
 
Comprenderás que nadie cae entre la ironía
pero juega en sus filos igual que el horizonte
y la distancia al emborracharse entre plenilunios.
 
Sabrás enumerar el calor que duerme
en las botellas
o los centigrados de la sangre
cuando el mar nos acaricia
vestido de plantigrado.
 
Sabré decir que la espera es un artificio
que los navíos son arterias que caen desde los hombres
porque no saben darle otra forma a su sangre.
 
Que quisiera despedirme unido a una campana
y que los pájaros quieran unir ese sonido,
que se transforma hasta perversidad
o corriente
en tentaciónes un poco mortales y divinas.
 
Que la hoja no podrá decir mil veces su nombre
poque existe un otoño que la arranca
no hasta la saciedad
para ello fué creado un ser y la palabra.
 
Tú debieras involucrarme cerca de tu cuerpo
hasta el instante donde te sueñas
como una presencia
y no huyes demasiado lejos
asi nos esquivariamos como flotas celestes
un amanecer de enemigos y de superficies.
 
Comprenderás que mi madre, la intuición
tiene demasiados probetas
y nunca conoceré a todos los lucidos
de hecho alguno esta siendo conducido
a la muerte
por este momento.
 
Y ello despuès de èste poema
sòlo es otra patologìa.
 
 
 
Guillermo Isaac Paredes Mattos
 
 
 
 

Titulo de Fetichismos








Mi soledad debe aprender que puedo condenarla.

Saber también que tarde en tarde puedo
conducirla un instante hasta la noche.

Que la lluvia es la pubertad donde los ríos
son una selva de ramplas y amaneceres,
los que jamás desprenden su pubis de la niebla.

Mi soledad debe ser un manantial pero también
el sueño, que desliza campanas al lado de la nieve
y descalzo, busca botines sobre diagramas.

Què màs puedo decir, dejo para la soledad
su descripción
soy el animal que en ella no aprendió
a dibujarse.

Mi soledad es un lugar
donde no he aprendido nada.

Donde convertì en ruinas mis heridas
Y en poesìa de la ruina al fetichismo
- a todos mis fetichismos-
hay menos que un paso.





Guillermo Paredes Mattos

El Estandarte Enarbolado





No estaré libre ni de tus ojos ni los míos
serán la madreselva que lleva las entrañas
de una pupila en la canción de una ventana.
Tú me llamaste de los cielos y juraste
dicterios entre noches de peces
de imagenes de agua en el viento.
Y corrí hacia los bosques como un sueño
buscando hadas de sangres
aquellas posando hados en las arterias.
Si no puedes morir no te equivoques
la lluvia es un panal con la venganza
el cielo es un cristal de laberintos.
Y cada sal pervierten las moradas
acuaticos perfiles de equinoccios y
cada quien teje su sombra y su pisada.
Hasta el encuentro de la miseria
y estandarte de acero enarbolado.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Itinerario del Tejido







En motivos de agua tomados por los astros
o aquel lupanar tejido por un tornasol
cuando evocan raices el miedo de un itinerario.
 
Y entonces fugacez ruedan en cada delirio
la esquina de una voz acariciada por un alambre
por un tejido de sal nombrando a la estridencia.
 
Y es dura como el amor y lejana como un artificio
lleva entrañas de fuego como el horizonte
y dilata como el calor avenidas sin nombre.
 
Inmemorial como la lluvia y el relámpago
inventa arenas para los que buscan las olas
y orillan serpentinas como el mar o el celo.
 
En motivos de retinas con todos los paises
mientras en murmullo es salitre de estrada
y la inocencia inspiración de relàmpagos.
 
Cuando sin nada mas que el amor, la nieve
deja leyendas de prados para los insomnes
y yo corazón, como ayer bebo de sus bocas.
 
Hasta morir en sus palabras como ellos.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

El Trueno del Hambre







En la vispera del trueno con el hambre
cuando una solución de martillos cae entre
la arena disipando agujas
mientras la nave desciende de su mar
la ultima copa
y arropa una selva los goticos enjambres del agua
enarbolando creencias de barro
soplos de nieve entre llamaradas de sueño
testimonios de un soplo dibujando truenos
la espada de la maravilla asolando huertos
jardines donde anduvo la sepia
reciclando laminas
estelas de oro y botellas para el arduo
sueño del que recibe castigos
en cada pisada
en cada molino
donde sus helices cuentan orillas
mientras dan una luz los ojos
un pedazo de semen, un testigo de orbitas
donde un verdugo
acaricia con amor nuestro infierno.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Sobre los Iris de Dios







Dios duerme en el aura de un pétalo y cae el rocío
es una muerte de esporas que liban sensaciones
donde el mar es un juego de savias
entre las sombras. Miro allá, milicias de espectros
nos separan y entre barcos de niebla
el tremante levanta su oración como un himno.
 
Repites para este sonido el jardín de un silencio
la soledad más ardiente posada por los mástiles
el hilo de un menguante lleno de botines
ahora es la luna amor, es una plaga que deja
sus brillos en la marea, es un espejo de algo
que viaja en el viento hasta ella y no vemos.
 
Miro la pertiga del horizonte, en ella rendido
envíe catapultas de trigo
y calciné una estrada de amapolas
cayendo de la nieve.
 
Miro un navío, lleno de tripulantes
busca lejanías, ese instante donde el tiempo
se entierra dentro de nosotros
y todo cae en la sangre como si fuera nada.
 
 
 
Guillermo Paredes mattos

Las Formulas de Hielo




 
 
En cada formula de tinieblas gime herida
alguna calle como el cielo un adios de barcos
y algo como el mar enciende un bosque
una reminiscencia seducida por abismos
un amor de tierra que pertenece en las edades.
 
Frutos de laberintos se abren en los hilos
donde una llamarada colgaba sus astros
y los gladiadores de la mariposa se escondían.
 
Pero como en cada cadalzo soy victima y verdugo
el horizonte y la mirada que en él se pierden
y llevo borrachos a una corte de penumbras
empezando dinastias acaricidas por el silencio.
 
Viejos criminales que conducen auras en su pecho
inocentes recuerdos asesinados por la nostalgia
en los volantes del pájaro sé que nace la lluvia
y la soledad es como el granizo, inspirada
para ser conducida a los lagos.
 
He aquí la agonía de una mafia
herida por despertares subterraneos
sumergida por dedos de constelaciones
percibo la silueta de la tempestad
porque es vastago de la llamarada
y escribo en cada costilla
porque mi amor es un brocal de barro.
 
Y en este momento miro en  su fondo.
 
Borroso y lunàtico
como  de agua.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos



viernes, 20 de julio de 2012

La Soledad de las Quimeras





En el fino oleaje de la garua
suspendida por un canto fugaz de arcos y estrellas
en la pasión del engranaje junto a la ola
donde dormimos la espada como una rada de caminos
y la goleta se agita entre bosques con la ira
extasiada por molinos de histeria y a veces
de neurosis
aquella hecha de ruinas, esa en aras y tinieblas.
 
En el fino sumergirse de esta estela donde el agua
deja el atomo y su hoyo erguido en lo invisible
donde el corcel repite la voz del papel
y la vanidad delata costumbres de agujas
con la promesa,
cuando todo es forma que inmensurable
diametraliza la nieve
y el hombre recibela a través de sus lampos
en los musculos de cualquier desolación
en las lagunas que parecen encontrar
su vida entre la nieve
su alarido en el granizo
en la sorpresa de un rehen
rendido entre fraguas de cadalzos
corporal, hirviente o pupilas
sin dinastias de gusanos y biblicos ladridos
atrapando la lluvia igual que el corazón
en esa soledad que nunca escribimos
pero que seguimos a cualquier lugar
como si fuera lo ùnico en la vida
y las quimeras.
 
 
 
 
Guillermo Paredes mattos
 

Entre la Duna y la Sensibilidad

  


                                                                     Si has bajado màs de una vez por ese sendero
                                                                                             ya no lo digas.





Llamar voces entre naipes de tribus
esbozar caminos entre enjambres de almas
lo dice la luna, el mar es una serpiente de viejos caballos.
 
Y entonces, si uno recuerda, el suplicio huele
a cresta, su exhalo detiene un limbo
parecido a los techos y cada arena
lava maquinas perversas como sinòpticos
territorios.
 
Lo canta el nocturno jardín de los dedos
tus manos nos escarbarán jamás los piélagos
ni dirán adios al sueño tus hechos
la experiencia es un trasto que se detiene
en sí mismo y se aleja como una carta,
como un murcielago; una pantera
llena de ciudades y si hay un secreto
está preñado por indiferencias
por el aprendizaje de savias que empiezan
en el alba su desprecio, su lenguaje
que es recuerdo de los astros
reminiscencia de diàlogos con
estalacticas de venus
las que hundense rituales
nihilistas
en las caminatas de mis pomulos.
 
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos


El Sueño de la Percusiòn





Dios persiste en su vaticinio y se detiene,
es un barco de pudores que emana estilos
donde la costumbre se hace cima de alcohol
y sargazo.
 
El sabe de crestas como entrañas
no conocen superficies, ni yerran indòmitas
son carbones y nuestras venas sus diamantes
donde se afloja el universo, seguramente
nuestra sangre está llenas de planetas,
de orbitas y de constelaciones, cómo será
la gravedad en ese interior pregunto,
hacia dónde levitaran sus astros.
 
Dónde se esconderan sus dioses.
De ellos depende su vida cada noche.
Y como campañas llenas de espantapajaros
vislumbro escolleras de treguas con los aulos
travesías de hilos vuelven al agua
como un epitafio y devenires de hado
de mágicas verguenzas que se inclinan a la copa
al tallo de un rostro sorprendido
por la inocencia, al brillo de un animal
entre las piedras, cuando sueña en el festín
como un iluminado, en ese lugar que no conoce
el regreso, la tierra de la penumbra,
la ceniza de los misterios.
 
Dios es una sorpresa de llaves en la arena
de exilios entre románticas praderas
espaciando un himno que mutila itinerarios
de mantis - una salvaje, otra fresno- fuentes de brújulas que parten
con sus equinoccios
hacia este instante donde la saliva de otras aguas
se percibe vagamente
y como siempre lo soñè logro ahogarme.
 
 
 
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos

jueves, 19 de julio de 2012

Misterio de mi Esfericidad







Daría mi vida a los astros para que alguna noche
no se encontraran con la muerte.
Pero lejos, en esta llamarada me encuentro
y persigo rieles colgado de la bruma,
castillos de naipes y alambradas
el tenue disparo del amor, la dosis que revuelca
un halo con una pisada
el eter disipando mi historia en cada angel
en sus heridas llenas de arterias
en la epistola donde los disfrazes
detienen la edad del misterio
y esta sed y mi corazón cortan sus banderas
su encrucijada de plomo
el circo de un estival suplicio en la marea
cuando me detenía al decir que estos eran mis ojos
la vida de mi espìritu que negabase
a alejarse.
 
En ese tiempo en que podìa afirmar todo de
mì mientras el lenguaje descencìa.
 
En ese tiempo -digo- porque
hoy ya no puedo.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Insinuaciòn de los Zàfiros





Era la hoja, el palacio del mar y en mi lengua
el movimiento era atroz como una ventana
llamada a despedazarse. El mundo
brotaba en la experiencia al desvanecerse
pululaba penetrando el ciclo de una aguja
y es rocío de manantiales que caen de lo alto.
 
Acaso un río de cristales y en mi efervescencia
la sal de un tremante quemando la luna inverosimil
su resplandor de pelo en cada objeto
la duda de quien teje novedades antes que
un zafiro, caiga del agua a los francotirdores.
 
Y no lo concibas.
 
No lo pienses.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

La Serpiente Azul





Es simple.

Amo el azul porque diò sus entrañas a la
noche.

Y despuès de ello, tuvo fuerzas
para sacrificarse en el oceano.

Y dejar allì so color.



Guillermo Paredes Mattos

La Oscuridad de la Magia





Si recorro el infierno en los mares de aspavientos
si enfrento ciudades de cara al acido
si evito en la frente los truenos del cielo
si en cada mañana recorro poleas
que evocan muertes de desesperaciòn en el sueño
si este equno perdido gime en el viento
con gimnastico acento.
 
Si en cada vestigio se abre una selva
y su testamento es un claro mediodía de plutòn
aferrado a arietes y pàramos de desidìa-
 
Si luminoso en el mar rueda en el triangulo
y el tacto es ruín entre aladas hermeneuticas
donde jugué con las sombras igual que un pétalo
con su vida en el nimbo.
 
Si fuí como el viento y amé los vacíos
los que hunden deseos lejos de una vida
sorprendida y fugaz en el hado del anhelo.
 
Si juguè con una sombra - igual que el pètalo-
lo reitero.
 
Para que la oscuridad pudiera enseñarme
su magia.
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Capitulos del Oràculo en el Nous






Formaba mástiles la distancia en mis pupilas
y la piel contemplaba. Racimos de oro en los iris,
mis sentidos viajan hasta ellos bebiendo la llamarada
el aire de oración y ceniza que ama una brújula
el silencio donde puedo encontrar una hoja
las manos convirtiendola en un pergamino
y tendenciosa sepia.
 
Por lo tanto, hoy no tengo nada para mì.
 
Formaba ideas al lado de escolleras, eso es todo
decía formulas que sólo pueden trazar alfiles
la quimica de una ninfa suspendida en el halo
en una pócima en el agua contando espoletas.
 
Reptiles sin sombra en cada trementina,
voy por el ruido de una escarapela
miento a la pasión desde invisibles sudarios
hay un mar es cierto, sus orillas no son de arena
sus barcos no recuerdan la madera y el acero
y sus tripulantes no llevan memoria de los hombres.
 
Y aquí en los poros de una carcel invisible
rodea la sangre sde espuma toda entraña
para hundirla como ayer en una cresta.
 
Exactamente como el mar.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Profundidad de la Verdad




 
 
Iluminado por un frente de escarchas
tripula el sueño, su color de espuma.
 
Pero en labios de invisibles celajes
ha puesto ventanas que duermen despiertas en el sueño
y laboran entre iris de corazas para ver arboles de sangre,
follajes de luna.
Superficies de piedra entonces levantan
un cataclismo de aguas al parecer sagradas
vertederos que emprenden veloces extravios
con el sentimiento
con el hado de esa voluptuosidad que dice
y a la vez esconde su secreto.
 
Pero amo en todos los manantiales
y a veces dejo descolgar a la herida
un peritaje sobre cadaveres azules
esos que orbitan en el cielo de los astros
sobre remotas eras, descansando
un tremante que contempla entre sus
propios pensamientos
el sacrilegio de la lluvia.
 
Iluminado persigue el universo de un eco
la estridencia llamada por las alas
el aceite de un día de boinas
sobre el lecho seco.
 
Y es por amor y es también por la luna
mientras la mentira deshace su silencio en el eter,
me tenso en verdades
quizá porque llevan espectros
como la arena
y en cada uno puedo sumergir mis labios
convertirme en barro como si fuera
un cometa. Quizà
porque la verdad no tiene ejemplos
ni puertas que abrir
ni relojes que mirar
en los santuarios de la memoria.
 
La verdad es asunto del poema
cuando no escribimos.
 
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

miércoles, 11 de julio de 2012

Preludio a la Imaginaciòn II




Puebla el rocío infiernos de huestes
impregnando el corazón de infantes retornos
hacia llamaradas que insomnes, testigos son
de otro camino... Mis celos, siguen mudando
entre citaras y si preguntas por un barco
yo diré que fue ahogado por mi sangre.
 
Oh Dios, el universo sigue siendo una esquina
un caballo torpe en el agua
la savia que trepa al arrastrarse por el barro
la linfa de todos mis juguetes
cuando es infame el verano
y el destino es juramento de ideales purezas
en el fuego, en el camino de la llama
en el torpor de un heraldo estampando vicios
en sus alas, en el cabello azul de la noche
en suis ojos tranquilos como una cima
o el sigilo de una montaña.
 
Oh dios, tú no sabes
hay una vereda donde dormí igual que el cemento
y no me levante sino entre mascaras algebraicas
atrapado por deformes siluetas
y la sombra de ese oraculo
desdiciendo capullos al borde de una crisalida,
me hablo, volviò al diàlogo con
mis murallas.
 
Y regresè a esa visiòn 
de la mariposa cabalgando en los truenos
imaginando que es de aire.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

La Voluntad del Desasimiento




Romantico el vidrio de mis dedos y su infortunio
enderezando treboles de palidas diferencias
cuando llega el mar y lo contempla rocío.
Sienes de largo esperar desde amatistas
impredecible anhelo de formas en sepias
iluminados por cantos de pergaminos.
Hay una noche allí que quiere ser liberada
y otra cuya voluntad es estar sólo presa
y contempla el anima ese extravío.
Dorado desasimiento del que no sueña
entre piedras fugaces la sangre del diamante
su espumoso crepitar juntando nieblas.
Pletórico este hojal que espinas anuda
verosimil en hojas de viejos carceleros
improntas de arcano que cantan entre veleros.
La lluvia y el tapiz de un sacrilegio, el sabio
de un panal hecho de crestas, el nombre
del palacio cetrino para los empalados.
Hay un sonido de malevolos caprichos
dentro de mi alma, una verguenza de estelas
cuando ya nada puede ser sacrificado.
Y un pudor que no sabe presenta sus palabras
y sangra un cefiro el astral vencejo de mi palma
intuición del que puebla aún sus praderas.
Sus listones de agua y sus desconocidos
estallidos de agua dentro de las ojeras
en un cetro de nieve que el devenir comanda.
Romántico el anhelo que se vuelve hojarasca
el angel que regresa de mis labios muertos
después de haber robado un beso.
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos

Escena Nicrorromàntica





La puesta en celo de este vil meridiano
la luz vergonzosa de tus hilos en cada marioneta
el extravismo como ayer donde nos vamos.
He quedado expuesto sin una mentira
solo y quedo en el río que corre en el aire
llevando naves de ceniza y fuegos olvidados.
Cuantas veces mis labios allí te formaron
y dieron luces de plomo a lo que no era amado
inocente al reloj, subrepticio en las manos.
La puesta, una escena de estelas y ardientes
palacios que evocan inmortales prados
un bosque de naipes que crecen entre records.
En ese pubis con aliento a mar podrido
a algas que agonizan en la garganta
y desplazan sonidos de extrañas paciencias.
Hijos de telarañas que creiamos muertas
y en el postrero latido levitan otros reinos
y todo en ellas vuelve a ser hesitado.
Después la ráfaga de este halo en la vera
de un camino estrecho que se arroja del barco
dado por tu piel en una noche de esferas.
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

Conjugaciòn del Universo I







En cada espiral que llamea en una palabra como el horizonte
donde mortales acacias caen igual a iras
formando transparentes angustias con la agonía.
 
Cuando el aliento nos divide entre pocimas de cicutas
y es arduo el coral y malhechores de bosques
esperando victimas entre el verdor y la nieve
nos conjugan.
 
Y el aguila huye rendida en salvajes celestes
prodigando en el eter invenciones de espumas
tocadas por el vidrio de un halo con el sueño.
 
Pero es tarde para ella y su poesìa.
 
El universo ya ha sido conjugado.
 
 
Guillermo Paredes mattos
 

El Itinerario de la Niebla




Dejo mi soplo en la niebla de un itinerario
en la reminiscencia de un aro errante y seco
envolviendo la angustia de un viento de oro.
 
En el furioso vertigo que deslumbra la nada
templandose en el sueño de un meteoro
disputando el silencio hasta acordes mitòmanos.
 
Presencias de agujas durante una batalla
dominando en el viento escafandras,
dominando lagunas de albos rastrojos.
 
Es en este desmayo donde rueda es la calma
figura alada de un pliegue de escamas
en un pais de acuarios y medusas.
 
Celulas de un cardo atardecer en los dedos
tambièn ellos presumen de soles invencibles
como humedas cadencias que postran la nieve.
 
Que religan en el agua esferas y bolidos
como duraciones que epopeyas son de extrañas
esferas que devuelven el cielo a nuestros ojos.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

lunes, 9 de julio de 2012

Clarinada de una Apariciòn




Quizà en esta hoja donde nace el verde
un pensamiento divaga còmo la belleza
entierra el cortejo de extrañas insinuaciones.
 
Y en el viento de la espuma nos separan
rudos amores que van entre las mascaras
enarbolando capullos de trapos y penas.
 
Quizà como una estela, toda presencia
divisando entre halos, es trecho que la muerte
diò a la vida antes de formarla en el atomo.
 
Y entonces busco hundirme en la pisada
entonar un cansancio de abrojos, divisar
la paciencia que se ama en el abismo.
 
Por ello en cada luna asumese irredento
la clara invenciòn del labio y rueda
hacia la pasiòn mi sal y mi escrutinio.
 
Los labios que presencian una estela
el preterito del cielo concluido en la hoja
la magistral desesperanza de lo divino.
 
Y en los templos del jugar todo cae al hastìo
invernando como un oso entre la amapolas
y llamando al mar como un juguete.
 
Quizà en este tallo algo ceda a la mirada
y ante un barco emanamos voces de tretas
trampas donde el viento abre sus esperas.
 
Y una escoria de menguantes mira el estro
el hilo del pergamino anunciando la calle
donde mùsicas androginas vestìan la hoja.
 
Quizà las fortunas huyen entre selvas
disparando naves con aquellos poseidos
que van de la brujula hasta una campana.
 
Y oprimen la duda como la verdad de celos
cabalgando en auroras de fuego y rocìo
parecidos a dioses muriendo en la muerte.
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos

La Tensiòn del Amor



 
 


Tenso al mar de siempre en sus ojos azules
en su ceremonia de alas con el sueño
en aquellas praderas que van de la luz a las tinieblas.
 
Tiemplo allì el pièlago de mis pupilas
la imagen sangrienta de lo sagrado en el agua
recogiendo recuerdos de estancias con lo divino.
 
Aquella es su memoria, desciende del hado
transforma este instante en inspiraciones de piedra
y leal a sus simbolos escoge aquel que habla.
 
Toma tambièn el silencio del que duerme
sobre distancias de redes tejidas por el deseo
por vertigos luminosos de incienzos y de calìz.
Fiel a la afrenta mantiene el helecho en cada cita
 
y despunta entre navios de extraños miradores
mi dimensiòn es azul y es silueta de otros labios.
 
Si miras la señal, descansa sobre otra
es cadencia, es sepulcro de lo que no pervierte
y encima el canto de la trascendencia desde una pupila.
 
Tenso al mar, porque escudriña seres entre los candelabros
y llora al lado de su evangelio igual que un desierto
que la nocturna torre eligiendo sus penumbras.
 
Este es el decir de calles que jamas nos hallaron
se vive dentro de las hojas igual que la arena
se muere dentro de la vida, igual que la vida.
 
Mi lenguaje se pierde, esta lleno de rendijas
borracho y perfecto, adolece de inmensidades
sabio enfermo de todas sus reliquias. Por ello,
a este vicioso del mar lo miro desde lejos
no entrego una de mis venas si no ama
aunque su amor siempre viva en el misterio.


Guillermo Isaac paredes mattos

Acustica de la Sangre





La noticia lleva hebras que son conocimientos
de lunas entre la piedra.
 
Amores de capitanes sin lucidos sueños
cuando la tripulación ha dejado los barcos
y algo como la orilla sabe que jamás ha de tomarlos.
 
La pericia es como un labio que insinua
en el amanecer su beso
el campo donde la espada mutila el viento
y el aire continua entre filos secretos
inmolando al niño de marfil que agita
un anhelo. Y...Quiero esta hoja sobre ellos,
este palpito, esta manera de perder un día
de ensangrentarme
de estrecharme contra lo que no puede seguirme
y victimarlo en auras de tinieblas.
 
Para ti soy sanguinario como el eco
que no enseña jamás sus pubertades
delicioso como un homicida en la acera
sedicioso de albuminas amarillas
allí donde el extravío forma palacios
con la rueda, con el cristal
con este vidrio de distancias sobre el amor
o la huella de ese instante donde cae el hilo
y vira en domicilios de sepia
en cantinas de agua.
 
Esta es mi idea de la acustica
y es siempre percusión de nada.
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Informaciòn de la Acustica




 
 
 
El domicilio de la acustica esta en el horizonte
en el ebrio perfecto de una conjunción
en el bosque luminoso de todas mis ventanas.
 
Hablo de mì con vanidad de sepias
formando lunares en la espuma
reconociendo carnes de agua.
 
Vuela herido por cometas, clasifica
lugares como el eden o como el orco
luego respira mudando en las tinieblas.
 
Ah, mi experiencia, debe ser un filo como
el alba, un marginal secreto en el verbo
una consumación de redes extrañas.
 
El domicilio de la acustica está en los veleros
riela nubes y fugaces rostros de silencio
abre cavernas de lejanos vapores de oro.
 
Es el miedo quien cabalga en sus entrañas
un miedo de pasión y de cartilago
la espuma milenaria del misterio.
 
Su brillo, un cuarto, un reloj de piel
npo he de hundir entre los astros mis ojos
son hienas de un azul en los cielos.
 
Reos de perversidad mantos de velamenes
cometen delicias entre las esferas
igual que centellas en los hemisferios.
 
Ahogandose entre areas de vacìo.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

domingo, 8 de julio de 2012

La Inaudita Forma









 
Tengo el recuerdo fugaz de una ventana
donde mis labios libaban lluvias entre la indiferencia
y mis pupilas suspendian un angulo del día.
Entonces como una noche de sal era mi sangre
y disputaba lluvias con un símbolo
de pétalos cansados en albas de un rostro.
Decía que la luna era el último lugar de los trenes
que el caballo desplazaba lugares de mástiles hechos
de agua y que un manantial rotaba músicas
de historias como la soledad, como un vacío seco
o el espectro de un cartel con el veneno
una mañana de sepulcros en que mis ojos
palpitaban en un roce de corolas.
Hemos ido ya con una venganza
desnudabamos en cada ceniza
el retorno de un alado germinar
aquel que sabe que el sol es un punto de delicias
pero nada más,
un encantamiento de noches con el mar
de sensuales condiciones en la arena,
en un disparo de medanos
en una casa luminosa donde los bancales
se unen para sostener el miedo de un juguete,
de una nave de cristal,
todavía sobre cada esquirla nace el horizonte
y en cada resto de columpios
un bosque me recita la campana
la flauta en ella dirigiendose a los prados
y el pefume allí suicida y bolido
de una llamarada.



Guillermo Isaac Paredes mattos

lunes, 2 de julio de 2012

La Forma del Desastre




 
 
Espero barcos con el mismo desorden
de un alba
irradiando vestigios para aquella penumbra
hecha de celos
todavía en cada palabra un mutismo se encierra
y pregona sólo al silencio su melodía.
 
Penetro el jardín de ese tácito sujeto
lleno de parvulos,
en ellos un placer marca el idilio de
un barco
de un espejismo borracho como un juglar
o el horoscopo que va a parir tremantes
antes que la luna.
 
Aguardo doncellas que el agua
corta en epopeyas de muchos anuncios
en mis escayolas
y relato acuarelas de faenas en todos
sus colores
mustias como el halo donde vence el sol
a un caballo
a un idilio hecho de piedras
a un romance que dirige troyas hacia
la derecha
y después la seguridad de un ciclon
en los ojos
el caustico renacer de la batalla
en las ojeras
igual que un extravismo.
 
Pero entonces caen astros del cielo
y al lado del mar busca dios interrogantes
sacerdotes cargando atomos
entre las preguntas
borrando  a la vez un confín para que el mal
abandone el pensamiento...
 
El  pensamiento; ese suicida marino
acariciando hasta el fìn
huracanes.
 
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos



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Metafisica de Una Figura






 
 
 
Elevaría un pedazo de trueno si el mal fuera
un labio, la boca raida de mis dedos, la uña
de un amanecer borracho como un sol andrògino.
Aprendería a esbozar acusticas macabras e iris
encogiendo muladares de estigmas y polvos
en una asonada de vallas y de homicidas.
Tendría como el sol una posada como el agua
dispararía al angel de todas mis heridas
vería su rostro errante muy cerca de la muerte.
Tendría literas en cada uno de mis árboles
y ensangrentado correría en mis visiones
igual que una entraña en su ejercito profundo.
Daría prioridad a citaras que son romances
ejercicios de un día con sus unicornios
encantamientos de numeros en las figuras.
Oiría protegerse al gurbión de esta amenaza
que esconde el verso en cada delirio,
acercarse a la realidad desde él es una locura.
Contaría la mistica de un plan lleno de absurdos
de coloquios sin raices y albos pensamientos
dirigiendo caballos hacia la luna. Después.
Mordería un veneno hecho de montaraces
estelas que repiten hunos y ciudadelas
invasores de barcos que resuenan en las estrellas.
 
 
Guillermo Paredes Mattos



Relato de la Mutilaciòn




 
 
 
Esbozo estelas sobre un día de presunciones
con perfiles de corceles sobre la lluvia
invitando a un desafío de estelas con los cielos.
Caen mutilados los helices de cadalzos
sifnifican cadencias de extraños polinomios
encendiendo raices de barro en la espuma.
En ellos un navio y después la bruma
corriendo en la alquimia de una llamarada
resistiendo en veletas de nobles y tinieblas.
Después el vestigio de una madreselva
ignorando llamados de artes y tinieblas
hechas de nieve y de cosntelaciones.
Junto a ellas el ritmo de un cielo volatil
despuntando entre voces de ardientes hados
uniendose un día de escrutinios y soplos.
También un sereno de caballos azules
encendiendo marismas que observan sus goletas
hacia ríos de sangre envueltos por el sueño.
En el suspenso de un arco con las cataratas
de una luz intrigando en ironías de colores,
la casa de metal, canción de acero.
Como una llave abriendo surtidores
todo está hecho dentro de mis ojos y
sigue las cenizas de músicas divinas.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos