miércoles, 20 de febrero de 2013

Preguntas Para el Cielo







La ira, en ella un pardo celestial enumera concilios
y en la cresta la espuma va de calle en calle resucitando
vacíos como el sol, termentinas como un astro
la cabalgata del metal sobre las superficies.
Tu eras una ventana decía este horizonte
y un día aprendiste a perderte en los astros
desde entonces caminan hacia el trigo los atomos
y toda herida de un palacio cicatriza en los ojos.
Pupilas de aires desconocidos donde pactamos
ceremonias de aureos poseidos, tremebundos
carceleros de aguas infinitas, desesperadas en el hilo
donde es vencida la aguja pero jamás la herida.
No tengo artes, no hay en el horizonte este lirio
impregnando de cantinas locas como la sed
de espasmos como lo salvaje o una selva
donde recita el viento la canción profaba del miedo.
Pero yo temo y he nacido debajo del presentimiento
mi furor en terrible como cualquier espectro
y soslayo cada palpitar para creer en el latido
es decir, terminar de oir el corazón cuando cae
el día y todo empieza en la noche, como un sueño.

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