lunes, 11 de febrero de 2013

El Planear del Terciopelo








Demasiadas veces cayeron en las alas los cielos 
y un beso con algo endemoniado trajo este cristal 
esta ciudad sin peso, este tejido de araña en los oidos. 
Recito un mar ahora, sigo siendo una luz que planea 
en un brillo perdido, sigo enmascarado entre nieves 
mientras el mar pertenece en dinastías de lumbres 
a otra vida. Tú luminoso que caes de nuevo por el amor 
tú cerbatana de un silencio que estelas claridades 
donde la penumbra es el ladrido azul de la noche, 
la cavidad sin planetas, el cielo sin conquistas y este halo 
que supone mientras un ruido eleva cadencias de duendes, 
hambres como cualquier despertar donde todo se desnuda 
y hasta la inspiración deambula su lira imposible 
este espacio dentro de otro iniciando en el verbo, 
el candelabro de un miedo que recuerda la escarcha. 
Luces de espuma que quiebranse en otros contactos 
borrachas mansedumbres que tiritan en el postrero estertor 
de este vacío, cuantas plazas son voces mendigas, 
cuantos pétalos divisan el mar para jamás pérderse en él. 
Mis ventanas muerden ahora mis ojos, pero no la distancia 
mi garganta gira en el grito pero no toma el pañuelo de su sonido, 
el desierto pregona latitudes pero mi espíritu borda como un reo 
una libertad que renuncia a la niebla y las murallas 
y en transparentes terciopelos se reclina. 


Guillermo paredes mattos

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