sábado, 9 de febrero de 2013

Carbones II









 
Donde el sol se va extinguiendo en un adios de arena
en los médanos
y en el cielo gime el pájaro
entre la fantasía,
donde ante las puertas de la poesía
se detiene un verso
y el guardían nos ofrece otra vez
el destierro,
una lluvia de espinas buceando en los escombros,
en las cenizas invisibles que lleva la hojarasca
y el ruido de papel
mordiendo espadas,
atravesando lechos raidos por las hienas
o el silencio,
ese parpadeo de espuma en la arena,
ese tiritar de una elegía en el viento,
de un drama en las voces que juran ante tus labios
el legendario bastión de una musa,
la que ardio en mi sangre
la que cubrio de inviernos la voluntad
y lleno de ardides un sueño,
ese que destino es de una noche
conduciendo este amor hasta la sombra de un mastil,
aquel que ante un barco
quedo preso 
violentamente en sus anclas.


Guillermo Isaac Paredes Mattos

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