Qué caminos recorrió la noche para llegar a los ojos
qué senderos atravesó,
dónde se detuvo para saciar esa sed
la vida que hoy se precipita sobre un alma
y la condena a mares y ensueños,
a oscuridades donde la penumbra no te deja regresar
y rehen de brumas y cetrinos desvelos,
alzas tu reino sin la mirada que abre el celeste
en los labios de la madrugada,
cuando el beso del universo es mortal pues ultima
una noche,
hasta convertirla en cenizas, en una criatura de ruina
y destierro,
donde el extravío aprende a posar su embrujo,
el sortilegio de ese corazón alado entre los naipes,
jurando lealtad a quien huyo del pensamiento
y diviso el hemisferio conquistado por centellas y lunas,
por heridas que despiertan en la noche ,
sólo cuando el hombre anida en los parajes del sueño
y el sueño es el angel que empuja el manantial de
de lo desconocido,
de esos desiertos que en la noche esperan,
como fraguas eternas que llevan a un hombre al sacrificio.
Qué caminos recorriste noche para posarte en la mirada
porqué te acompañaron las estrellas,
acaso sola como el hombre no púdiste hacer ese viaje.
Ven, posate a mi lado
duerme en mi lecho,
luego de un amanecer habrás aprendido el camino
que tu vida ha de tomar,
para decirle a la creación que es alma,
y no la vida que llevas a traves del azul
la que cruzará como la criatura,
los manantiales del fuego
Guillermo Isaac paredes mattos
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