Día para el Mito
Sólo un pétalo es quien manipula esta aurora
en el limbo.
En la trayectoria del que instruye llamaradas
dentro de sus ojos
para que la soledad compruebe.
Y al margen de su entendimiento
coloco reglones de nada
en cada cetro,
en esa danza que es día
de mitos
y reminiscencias que rompen
campanas.
Quiero alcanzarme
tocar esos espacios que en este instante
se elevan desde ciénagas
y se procuran un barro
en manantiales de veletas
para aquel que sabe que ha
soñado todo
y conoce detrás de lo postrero
que una mitología es atroz cuando vuela
y vuelve a separarse.
Entonces encadena dinastías
en los paises de un cuello
en su puerto donde ciertas pupilas
llevan fosas y alveolos.
También en ese lugar se cuecen
metabolismos.
Sólo un pétalo dirá lo que tiene numero,
el interior de un oido
donde la lluvia consagra municiones
al olvido,
pero la memoria tiene siembras sin venas
y yo que he crecido
en el conocimiento de mi sangre
vuelvo desnudo a esta tierra.
Y mi día concede el vértigo
al mito
pero no la ciencia
de extraños cometas
mordiendo el peso de esta raíz
igual que mi corazón
sin conocerla.
Guillermo isaac Paredes Mattos
Sólo un pétalo es quien manipula esta aurora
en el limbo.
En la trayectoria del que instruye llamaradas
dentro de sus ojos
para que la soledad compruebe.
Y al margen de su entendimiento
coloco reglones de nada
en cada cetro,
en esa danza que es día
de mitos
y reminiscencias que rompen
campanas.
Quiero alcanzarme
tocar esos espacios que en este instante
se elevan desde ciénagas
y se procuran un barro
en manantiales de veletas
para aquel que sabe que ha
soñado todo
y conoce detrás de lo postrero
que una mitología es atroz cuando vuela
y vuelve a separarse.
Entonces encadena dinastías
en los paises de un cuello
en su puerto donde ciertas pupilas
llevan fosas y alveolos.
También en ese lugar se cuecen
metabolismos.
Sólo un pétalo dirá lo que tiene numero,
el interior de un oido
donde la lluvia consagra municiones
al olvido,
pero la memoria tiene siembras sin venas
y yo que he crecido
en el conocimiento de mi sangre
vuelvo desnudo a esta tierra.
Y mi día concede el vértigo
al mito
pero no la ciencia
de extraños cometas
mordiendo el peso de esta raíz
igual que mi corazón
sin conocerla.
Guillermo isaac Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario