Se abren perfiles para soñar o para perderse
si algo está quieto es aquello que desde toda
conjunción
nos reclama. Avistamos truenos, la inocencia de un
relámpago
que desciende hacia la muerte. Esta es mi historia,
no hay otra, hay musas -se dice- rodeadas de espinas
con mañanas parecidas a la noche, hay palacios
donde ni siquiera yo puedo cantar
pero desciendo, abro mástiles en esa soledad,
palpito como el pájaro que por primera vez busca al
aire.
Camino cada día en estos instrumentos
sólo me oigo a mi mismo, mis voces son también mis
carceles,
mis amados presidios y si lloro, hago que mi lágrima
caiga sobre la hoja seca.
La Necesita más que mi dolor.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario