Elegì la vida antes que el mar
antes que las estrellas y el infinito
mi voluntad tomò del universo un corazòn
y descendiò a la tierra.
Era de un sueño hasta ese dìa,
una dimensiòn donde palacios y reinos
se sostienen en una ràfaga,
aquella que sobre la estela corrompe su existencia
hasta una llamarada,
una voz que se alza como desde el secreto del agua
al recorrer los rìos,
al buscar extinguirse como la eternidad
en las llamas de la creaciòn.
Elegì el rocìo deun invierno,
el sol de la mañana sobre mi cuerpo
y la espuma como una deliciosa herida
llegando para ofrecerme su agonìa
y tuve que tomarla
la tomè como ese ruego que la soledad
pliega al hobre para que el hombre no se vaya,
como ese destierro
donde el destierro nos llama
y hace brotar desde lo màs profundo lo que no conocemos,
la citara del hombre condenando
a todo el universo con su mùsica,
en ese despertar que arrastra lo que hemos perdido,
lo que desde el vacìo anuncia
celestes sepulcros de nieves y auroras,
de tuneles y màstiles emprendiendo a travès de nuestro corazòn
el retorno.
Elegì la vida , ante que el infierno o el cielo
por que en ella hay fuegos que no seràn apagados,
que huyen de demiurgos y de criaturas
y se burlan frente al mal y esta noche de dioses.
La contemplo ahora
que lo hace mi alma.
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