He roto el mar para que hable de todas sus esquinas
he enviado trofeos como nupcias
de un día entibiado en los dedos de una avaricia
y he dado muertes de estela a mis ojos
he robado ojos a todos los ciegos
para ver en la oscuridad,
he vibrado lejos de esa muralla donde sólo
llegan los pasos
donde sólo se agita la mirada,
donde todo quiere ser conquistado por el verbo.
Porque hay algo que no huele a divisa
ni a triunfo,
una derrota como la albumina
como el ruido de un navío
cuando se arrastra en las cenizas de
los árboles
y en la arena
la ola llega cantando su amor olvidado.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario