sábado, 27 de octubre de 2012

Antes del Brillo









 
Cómo era el mar que guiaron tus ojos
y fue confundido en noches y amaneceres por tu inspiración.
Qué musa llegó con la noche,
con el diamante cifrado en el brillo, con esos navios
que aún entre la oscuridad dibujaban su estela,
y aquello que como un enigma emerge dentro de ti
para buscar su imagen convertida en recuerdo,
y  tu sangre se levanta hacia ella, igual que tu vida hacia el viento
buscando el respiro,
semejante a ese instante donde todo lo que vibra en tu cuerpo huye
uniéndose al rocío,
a las voces que de la naturaleza profanaron dinastías
y estirpes
y en cada instante empezaron el ciclo.
La rueda danza entonces sobre cada camino,
dispara la flor el polen, mece la creación
los versos,
los dedos son citaras que tiemplan el paso
del eter y de la divinidad buscando la angustia,
el peso del amor y del dolor,
el himno de la lluvia y del granizo.
Mira la hoja, contempla el verdor, viajó como la soledad
buscando un lugar
pero no necesito de un hombre para continuar el camino,
espanta el ave la desolación con sus alas
y entre formulas de magia enrumba hacia celeste piruetas,
jura sobre la superficie del manantial la transparencia,
en un amor que ningun adivino entre las sombras
puede decir que ha besado.
Y estos labios que cierran sus ojos cuando oprimen
la orfandad del misterio,
la cita del agua con el sol
la caricia de la pureza con la hoja,
sigo siendo un ser rendido entre la tregua
acercandose cada noche a la vida
cuando ésta la que te habla,
duerme.



Guillermo Paredes Mattos
 

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