La delicia es como una inspiración entre mis ojos.
Cuando me pierdo levanto sus heridas para que evoquen
su dolor y soy leal a él.
Un día me llevó de regreso a mi alma.
Hay caminos que dejan estelas, amo el mío
porque sólo ha de tener una muerte, porque sólo dejará un brillo.
Y ese momento no ha sido trazado por el cielo
ni la existencia,
es más, nombrarla es caminar sobre pájaros de hilos
y amo el desierto con los ojos de un niño
y con las manos de un homicida.
Allí en los labios del exilio está aguardándome un pétalo
un candelabro de alas amarillas que estuvo un amanecer rodeado
por la belleza.
Y hoy camina llevando palacios sin ninguna forma en sus dedos.
Tarea de su sangre es darle la vida.
Guillermo Paredes
No hay comentarios:
Publicar un comentario