Terciopelo Subterraneo
Abrir es como un despertar.
Ignorar el agua desde manantiales de aire.
Respirar una noche donde el dedo sobre la luz
es sagrado.
Y mira, un canto es insomne y crece en el tormento
de un ciclo dorado
comparando su llamarada a aquella
que es crimen en el alma.
Dioses de arena y de hollin, voy desierto
a conquistar este soplo
dividiendo elementos mientras la noche
borda un sonido
un cuarto de meridianos, una luna de niños
abrazada a los peces.
Y mira, somos relojes de un jardín perdido
reconocemos instantes
porque en ellos jamás volvemos
a encontrarnos
y la noche respira
sus brújulas son suplicas de un iris
oprimiendose en una ventana
cuando sus ojos de carbón
vuelven a mostrar su diamante.
Luces, piedras que son hoy uniformes de agua
sorbo la ceniza
lúcida y postrera de mi desencanto
todavía quieta
resplandeciente en su brillo
mientras un pájaro enciende
la madrugada de mi
corazón amarillo.
Guillermo Paredes Mattos
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