Detràs del Cielo
Entre todos los verbos se elige el que cae
o es mercurio de naves sumergiendo una hoja.
Era ese otro extravismo iniciando la cera
muy cerca del halo cuando nadie es presencia
y un jardìn une palabras
para destruir existencias.
Señor mi evangelio esta preso entre lìricas
de borrachos y sueños,
camino en la lògica de un dìa sagrado
porque su brillo pensaba
en trinidades y pesos,
en balanzas de luz donde nada se somete
y uno puede recibir ese lado de un opalo
ese àngulo de un sueño,
el relàmpago juntando el anhelo
despuès que una vida lo ha abandonado
en los muelles.
Y se dice ventana
se dice crisol de mesas y bolsillos,
uno puede recitar sin llevar mùsicas a la boca
o descubrir en el pecho
un pelo de espacios
desnudos en el astro
de una transparencia en la hoja
en la vida del metal
o en la espada del hierro.
Todo lo vimos
todo fue tocado.
Pero siempre regreso.
Y basta un movimiento de mi boca
para cortar mi lengua,
su intimidad siempre cae en la nieve
y cae hecha palabra.
Guillermo Paredes Mattos
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