Siempre estoy en un supuesto.
Es un acto de decir con furías sin idioma
ni precisiones dogmáticas.
Tal malabarismo sucede en el error
y las argucias que le son semejantes.
Pero veo en ese espacio
pasajeros tribunales
donde el juicio es de árboles
e invisibles propósitos
son teorías deformes de mi abrigo.
Digamoslo de otro modo.
Mi aparición se da entre una y otra
escalera. Cual yugo de esferas
se compromete entre circulos
e inasibles dilemas de instrospecciones
son la providencia de sus sometimientos.
Siempre estoy en un supuesto
debe ser una verdad con cierto grado
de temperatura y residuo, con
cierta alegoría de sensatez y mal,
un escorar de lluvias que sumergen
bajo la ceniza el desierto de sus aguas.
Al final su voz se hace imagen
silueta de un amor que enfrebrece piedras,
que durante las ramas alude pergaminos
y gravedades exactas, no, no es el idear
de demagógicos aires esteriles,
no es el adviento de craneos anormales
es tan sólo un átomo, el día de la celula
y su espíritu de caída.
Y aunque para ella la creación no sea el paraíso.
Esa caída fue extraída del hombre.
Guillermo Paredes Mattos
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