jueves, 3 de octubre de 2013

La Espada y el Amor





El Amor y la Espada
 
 
Es de noche y el amor vuelve a encontrarse con las espadas
con sus formulas de veleta cimbreando en la piel
el uso de redención igual que un caballo
que un espejo de nieve dentro de la lluvia
en este maldecir la palabra cuando juega en su color
la muralla divisada sólo por un yelmo de espuma
un cristal de voluntad perdiendose en la arena
como un pedazo de agua dentro de los mares.
Es de noche y la creación de un cuerpo desliza
la maniobra humedecida por ventanas secretas
por fuegos que miran la hoja de otra manera
por calles que jamás esperaron y hoy caen como lunas
en trapecios de ambar formados por la orilla.
Es de noche y todo se inspira sobre novedades enfermas
cae el mendrugo como hoja de este árbol y conjura
el volcan, una erupción de esquirlas, de campanarios
de tropos, de maquinas ardientes en el halo del dedo
de un insecto alabando el cardo de los aires,
la música gemela de el angel menos humano en su sueño.
Ruedas presente en tallos sin ojeras, vas caminando
como la bruma dentro de su estado en silencio, de un periodo
como el animal que conjuga su voz hasta un mar confundido
hasta ese adios mineral de inutiles pisadas, de extravíos,
de confusiones marcando el peso de la brisa en sus sedimentos
en sus barcas de presos inventando salidas al oriente
o al reto de una mascarada, unción que es un rastro,
un otear el tejido que sólo en si pertenece una silueta
y contiene secretos como el aura o una aurora
huyendo de los brillos y de todos los cometas.
Es de noche y el vidrio del agua está seco, he perdido
un canto que dice ahora otro vertigo rodeando murallas
donde sólo el amor vuelve otra vez a sus espadas.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

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