sábado, 26 de octubre de 2013

Epifanìa del Cielo





Epifanía del Cielo
 
 
Tengo los lados marcados para algo continuo.
El ente de las ciudades que rie y a veces es
una ironía.
 
Despierto como esa deidad
que lleva idolatrías de barro
esas que crecen en la arena.
 
No me recuerdo
no tengo memoria.
Cómo podría entonces desnudar
este instante.
Este cemento con luz de devenir y hado.
 
He vivido, las luces desde ayer siguen
mintiendo
y un fulgor se hace relámpago
en el hemisferio de los astros.
 
Tengo una camisa sucia encima de la mesa
los bólidos que hay en un triángulo
y cierta ontología perdida, errante
en el mirador de mis sienes.
 
Tengo
una mano artera
un dedo lleno de números
una división de prados,
el destino de un sueño que pertenece
al día ,
porque huyo de la noche.
 
Recuerdalo barro antes que te convierta
en ceniza.
 
Aquello fue lo único que en la aurora
huyó con mi corazón.


 
 
Guillermo Paredes Mattos
 
 

Poesìa






Poesía
 
 
Abre calumnia tu pecho
que la muerte vuela cerca como un pájaro
y tiene una sola avenida.
 
Deja a los laberintos venir
cual ocasión en conocimientos de sable
propios como la percepción
o el golpe.
 
Describe el diluvio y el exodo
diseminado en el dedo mas profundo
dictador de regiones
mientras el mar pierde su objeto
lentamente.
 
Pero en esa  intimidad llamada a
traicionar colores
trasciende la brújula
encadenando la verdad a mis sienes
y soy la imaginación de una forma
de un disparo como el ala
en el beso
cuando un cuerpo dialoga
entre partes y vertigos
y el placer como la sensualidad es mensaje
de cartones y viejas recetas
para magos perdidos.
 
Por ello la soledad es encantamiento
de muerte que nunca alcanza
la vida
pero secretamente la aguarda
vestida de nieve
y a veces de holocausto.
 
Y entre ambas algo que nunca miraré
se borra.
 
 


Guillermo Paredes Mattos
 

Historia de Angeles





Historia de Angeles


Asi en las esquinas veo el movimiento de un ángel,
hay ruidos en sus pasos que evocan viejas fábricas
hay en sus parpados y pupilas civilizaciones.

Asi en sus maneras se vence nuevamente al oido,
sin ninguna palabra, sin ningún adjetivo,
demacrado como una máscara de aceite,
como una evolución, impregnando de naves las uñas
o el mundo de una máquina dado a los halos
antes que ellos transformen la ceniza.

Y es la minúscula el soporte para contemplar su mirada
el cielo de alacran cubierto por las hojas,
la vereda que musita o el cirio borrando
los plurales de cualquier prodigio.

Y es un soneto lleno de remordimientos,
sin ludicismos ni epopeyas,
nautico como un encantamiento
llenando de urbes los astrales.

Asi en las esquinas deslumbra su evangelio
escondiendo su orgía de nave transparente.

Su verguenza es de dios y su cirugía
de pájaro.


Nunca sabrá que de él nombró un hombre. 





Guillermo Paredes Mattos

Las Cenizas del Mal





Las Cenizas del Mal
 
 
Una iglesia de ordenes antiguas
una ciudad de pétalos.
Un segmento en este descifrar para
los inocentes,
y el acertijo en cada palabra sin argumentos,
sin proximidades.
Pero puede ser que hayamos tejido epiteleos
y quizá
de la duda hay certidumbres como
este pájaro
o esa ilusión que desvanece acuarios
insomnes reliquias de mar,
balticos de sienes.
Hasta este reino cuenta candelabros
y el ladrido de un árbol penetra
en el vidrio
el espíritu de un jardín que humedece
su escudo,
como una plaga de ideas en el cefiro
o la muerte del encantamiento.
Hasta un principio se es, mezclando advientos
partes de mal en el horror
verguenzas de liturgías en el acero.
Pero en un símbolo se tensan los cercos
verdaderos como el tañido
o el alfil de un navío,
con tropas de inviernos forjados por
el sueño.
Forajidos de espuma que danzan presencias
clasicos como la tempestad, adoradores
de barros,
en el diluvio cuenta el eter las gotas que caen
cual agonías luminosas de un día
con lo que se desvanece
y todo sigue figuras con corazón de arquetipo
con lastres que maquinas el exodo
de esta entraña en sus mitades.
Pero es de azul,
el rocío es andrógino
y la eternidad dice sólo soy una parte.
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 
 
 
 

El Don de los Màstiles





El Don de los Mástiles
                                                                 
 
 
Como hay un suplicio, la bendición de este dón
vuelvese acero.
Como una ironía, clarividente de poeta, deja en
el hombro y la naríz su verso.
He visto, mi garganta se une a otra para formar
una manada.
Un cerco de celos, de aquellos que no dejan vivir
unido a este cetro.
Este báculo es para operar, para destinar raices
que no pueden cortarse.
Y mi espíritu, ese sabio sin cabeza ni pies, sabe que
absoluto es el viento y la arena.
Quisiera, pero mi ideología es de nube y mi cansancio
sigue siendo esta cópula.
Cuando quiero caminar la voluntad es veleta en
extravismos de cisnes.
Soy demasiado peso para mí, quiero y no quiero nada,
decir verdad es errar sin perdones.
Este mensaje es para los dirigibles, si deseo soy,
cortado por la impresión y el celo.
Y de celaje en nimbo, sólo me asustan los cardumenes
y la aurora.
Ay pasión, enseñame tu crepúsculo, enseñame como
agonizaste en tu aurora.
Enseñame las cenizas de tu muerte y entonces te daré
una forma de terciopelo.
Una medalla de barro, algo subterraneo como una
suplica, un aneurisma.
Una estación de polvo es mi escarapela, un titan
que en sus ojos acaricia el polvo.
Decir poesía amor, es decir que el universo ya está cerrado
y sólo se abre ante nosotros.
Decir poesía es corazón de átomo, ese naufrago que mira
sin mirar en lo más profundo de la carne.
Por ello ante dios y el diablo, canto las últimas mitades
de todos mis sentidos.
Mi destino es una importancia de cera, una condición
de naipes o esquinas.
Y bebo, con la furiosa tempestad, de aquello que no es saciado
por el agua.
Soy todavía una pústula y todas las ventanas me
llaman gemelo.
Mirada de azufre dentro del rocío, hoy me toca descender
como un mortal, algo divino.
No creo en realidades ni providencias, por eso juego
entre ellas.
Y ante la virtud de un desencanto, habla la experiencia
con curso de distancia.
Tocar esa lírica no es improvisar, no es llamar intuición
que borda en los mástiles.
Pero aquí cedo a mis ciudades, aquí corto lo más umbilical,
antes que me transforme en un ente.
 


 
Guillermo Paredes Mattos
 
 

Cuadratura de una Pàgina





Cuadraturas de Páginas
 
 
No hay una página en mundos de soledad, hay un lenguaje allí,
escribo encima de palabras invisibles.
La soledad es privilegio de un ser que duerme, late y se levanta
semejante a un perro o un caballo.
Esta tragedia no debiera esperarme, no tanto como la espera
mi corazón a ella.
Diré que su cuadratura es tres libros páganos y un pétalo sordo
dispuesto a toda efervescencia.
No hay diccionario vencido por el neologismo, en realidad está
cayendo en un hemisferio de agua.
Mira, el agua es un ser como el verbo, un hereje que labra porque
el extravío es pájaro de arenas cojas.
Vive incluso antes de lo desconocido,el misterio en sus ojos es
tan poca cosa.
A veces su verguenza encuentra a un hombre y le enseña el río
de la desesperanza.
Su drama es insomne y calibra, observatorio de naves que corren
con su enfermedad muy alegres.
No hay una página que no sea exodo, un minúsculo sopor de calles
parecidas a un amanecer de pasos.
A esta mano que no le pregunten, la respuesta es un niño que despierta
después de una travesía imposible.
Lumen que has visto el pájaro invadir los ardientes festines del gusano,
cúantas ojivas durmen en tu pelo.
Cúal es el oxigeno que llega de un pubis renaciendo en ese aire de soldados,
donde no hay ciencia ni árboles.
No busco el fín, no quiero el principio, sin embargo las rutas respiran, como
una criatura de posibles comienzos y finales.
Mi vida es lecho donde la soledad es incienzo y calíz, liturgia y rostro, mis
espejos son cualquier figura.
Estoy unido al mar, tan cerca del barro,que represento goletas sumergiendo
el agua debajo de una impronta.
Y es la idea la noche más inteligente, en la flota de los espacios y todas
las comparaciones.
Ella podría viajar, detenerse en cometas sin destino, invadir presidencias,
acceder a puertas sin necesidades.
Pero al posar esquinas de cortezas en mis ojos, siento que la sepia destroza
y el hidrógeno toca.
 
 
Guillermo Paredes Mattos

martes, 22 de octubre de 2013

De un Cetro




El cetro de la luna


Hazlo alto y profundo de modo que al caer
lo haga en el fondo del cielo.

Que mire lejos, tan lejos que los ojos
se sorprendan al ver que pueden del cuerpo separarse.

Que su acustica no lleve lógicas
es un remedio cuando no se lleva pensamientos.

Miente a su lado de vez en cuando
es una forma de encontrar la verdad.

Forma lápidas al lado de otra gnosis
es la única manera de acariciar el misterio.

Imaginate listo dentro de aquella espesura
ingeniada por bordes de ensueño. Imaginate 
pero no lo creas.

Mira el hemisferio que ilumina
y ante la noche infinita queda ciego.

E igual que èl, llega a mirar
como ello.




Guillermo Paredes Mattos

Estelas




Estelas
Dentro del sol no queda la llama
y se apaga en la època de mis dedos este sueño
semejante a la hoja que destila un mago en la hoja.
Lo veo huir hacia ciudades y urbanos regocijos
pues de la soledad jamàs aprendiò nada.
Sediento corre hacia màscaras, pero
aquì en esta sangre todas han sido descifradas
y caminè en la ruta del develamiento,
como un destino tomado por la criatura
en el sueño de la creaciòn.
Rueda entre alados anhelos y piensa en el deseo
como quien camina entre dioses,
espìritu de insomnes manantiales, me presiente
y ha tomado frutos de mi inspiraciòn en medio de la noche.
Què harè con èl, que no haya la vida hecho conmigo
què harà el viento en su interior,
si apenas brota como un candelabro que no puede
iluminarse a sì mismo.
Pero necesario es que como esta alma
quede preso en este racimo
de allì no serà jamàs liberado.



Guillermo Paredes

Sentencia del Brillo





Sentencia del Brillo
 
 
No poseo anunciación. Me da igual recordar o tener el presente ebrio en el olvido. Estabilizar es una cosa de otros, un mal y un problema que la prosa extiende, como ciertas coronas de amplios espacios y después la luna, cualquier astro y los problemas de un grillo, cuando extiende su sonido por la noche.
 
Debajo de las piedras, en los angulos de un árbol o el granito de un mundo que alguna vez fue iridiscente.
 
Desplegado como un piélago que no busca armonías, igual este cuerpo en los tejidos del estro o las quimicas de un brillo, sentenciado, condenado a colocar desvelos en cada latido y esa paciencia que previene de entráñas, sólo de entrañas y extasiados caminos de penumbra, orbitados por sueños.
 
Antes de tocar el dìa.



Guillermo Paredes Mattos

La Vìa del Centauro





La Vía del Centauro

 
 
Porque uno sostiene ves misericordias
como reflejos
y después están las columnas
o un músculo que abre sometimientos
un futuro de esperas
sobre disturbios de aguas
todas empeñadas en convertirse
en una gota.
 
Porque miras en los lentes
del verbo incendiar otros yugos
donde el segundo es devorado por sienes
y hasta el desmayo del exhalo es posible
sin caer, sin tener que dejar ese paso
esa huella de dirigible en la luna.
 
Sí, debajo del mar se suspenden las hojas
y es la danza del viento quien arranca los árboles
y es el desmedro de un menguante
asolando crisoles
en luces de juglar
en mares de polvo.
 
Asi la ceniza, nos va quitando la vida
eso que dura un instante entre la noche y los ecos,
eso que formula distancias sin necesidad de horizontes,
uno cree que un reino cae en la silueta
pero un reino empieza en las sombras.
 
Y la realidad por ejemplo es sólo ejercicio
vanidad de ciencias con clepsidras en halos
inclinación de un rostro sobre una sentina,
en cada tacto un dios reconoce minaretes
como negarlo, la costumbre lo sabe
su legado hoy reconoce pistilos y lumbres
y como es posible llegar
el universo se detiene.
 
No sé si la creación es
pájaro.
 
Creo que no necesita
de sus alas.
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

Poesìa





Aprender del sueño es derramarse 
otra vez
sin temor a la sepía.
 
Y tú eres mi mundo de papeles.
 
Te dije que iba a traicionarme sólo
si llegabas en sueños
y caminabas en ellos con la pretensión
de esa historia
con halo de drama
y esqueleto
combinando vidrios y lumenes
como un muñeca de espinas...Y
lo hiciste.

Pero nuevamente...
 
Aprender es cirugía
de albas retinas.
 
Lo sabemos.
 
Son las pupílas a lo lejos
quienes intentan engañarnos.
 


Guillermo Paredes Mattos