martes, 10 de septiembre de 2013

Subjetividad







  
  
  El objeto posee subjetividad.
  Ella es racional como la circunferencia de un adjetivo
  de una aurora criminal
  juzgada por el dìa.
  
  El dìa ante el amanecer es un verdugo.
  Lo condena ante tanta noche dejada en la memoria.
  
  El objeto,
  quisera alejarlo de toda gnoseologìa
  quisiera incluso que no fuera ente.
  Que su existencia fuera tan humana
  como este escrito carnivoro, animal
  y salvaje como el beso de dios.
  
  Y no puedo engañarme
  dios es un homicida, el mà sutil
  y perdòn por este giro teologico,
  el texto es siempre un juego de ajedrez
  entre el hombre y lo divino.
  
  Y los angeles tanto como los demonios tienen 
  una mirada que queramoslo o no
  no desciende de un cronometro,
  un cronometro es decir que el mundo empieza 
  cuando un obligaciòn nos despierta,
  cuando nos involucramos a fuerza de hilos,
  los mìos son tejidos por arañas.
  
  No siento, ni siquiera siento como quisiera.
  Pero la pregunta es.
  Acaso siento como el sentir quisiera.
  Esa es una pretensiòn
  y allì no hay bosques ni maravillas que valga,
  a pesar que la maravilla llegue vestida de espectros
  de craneos debajo del agua,
  puedo ser poetico como una ventana
  puedo incluso respirar las voces de tu pulsiòn en la arena.
  
  Yo estoy alucinado.
  esa es mi soberbia, mi orgullo
  un orgullo tan extraño como el buho de mi mesa.
  
  Y este evangelio es para aquellos que siguen
  como mi simbolos
  la histeria de un halo, porque el halo
  es dueño de una histeria.
  
  En crepusculos como este arroja al oceanos
  la sabidurìa que cae por la idolatrìa.
  
  Y afirmo personalmente, estas palabras no son profecìa 
  ni maldiciòn para nadie.
  
  Es lo que me ha tocado vivir.
  
  Y allì no hay dioses ni demonios que valgan.
  
  

Guillermo Paredes Mattos

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