El Halo del Solsticio
Acercate ahora que todo está dormido
que la nieve es perpetua y caen universales
restos de pájaros desesperados en la arena.
Respira como un desierto hecho de papeles
que el pergamino donde cifra la vida su verbo
sea no sólamente el del estro, aquel que dios
guarda debajo de todos sus misterios.
Cae de frente como tus dedos de arena
y recita en el soplo largo de una diferencia
montada por brillos apagandose en sus alas.
Divide la ceniza en la página de un hilo
que las agujas caigan mintiendo a la rosa
y el pétalo describa el confin donde es invierno.
Que nadie nos llame como que sea cierto
la irracional bandera con la que deseamos un iris
un terso trashumante digeriendo follajes
aires de gitanos robando entre la niebla.
Que liben estridencias magos de aurora
que penetre la amenaza de un ruido con la espuma
y que algo como el sol nos cite en sus barcos.
Acercate ahora que nada está dormido
pero la vida parece una ciudad enterrada
un camino hecho de perros,
una pantalla atravesando interiores de agua
malandros de piras que enrumban como el granizo
una caida del universo sin saber a donde.
Y que escondido detrás de tu sombra
mis ojos puedan aquella ceremonia
en los míos.
Guillermo Paredes Mattos
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