sábado, 7 de septiembre de 2013

El Ciclo de la Esfera




El Ciclo de la Esfera                                                                                
 
La lluvia es azul y lleva mortales existencias
vilos como el ruido o una carábela, mánticas de
luz para aquellos que no van más allá de su soplo.
La tierra es un barco que navega en dimensiones
de todas sólo la realidad espera en la noche
dormida como un árbol sumergido en los pájaros.
Es un mundo de nieve, menos que un angel caido
un inocente que va hacia la arena vestido de espuma
levitando voces de agua heridas por cometas.
La lluvia es un duende págano que mira cortezas
que huye en sedimentos igual que lo profundo
y a veces, sólo a veces posa allí su secreto.
Quieres la rosa, yo sólo doy los pétalos
ella es profunda y celosa en mi pretensión
y esta labra verbos cerca de la metafísica.
La lluvia es un confín se arrastra entre luciernagas
camina entre osos poseidos por las copas
intuyendo el soplo que viene de algun dentro.
Mira piélago sigo yendo entre lo insomne
y aureo entre los soplos he aprendido a dar tregua
pero no a quitarle a mi vida su esfera.
Pactos de inviernos cortando el misterio
espadas que tensan otra vez la muerte en sus alas
voces que errantes no encontraron su destino.
Yo voy en estéticas que hieren sólo su legado
y entierro a los muertos en cada latido
para llevar seplucros girando en el espíritu.
Santuarios de yelmos que hilan bandadas
desmayos que surgen igual que inspiraciones
el vertigo es un niño sin voz de adolescencia.
Porque el viento esta detenido en cada ráfaga
porque la ráfaga es un sable que huye del limbo
y el limbo es el canto de una danza con las ramas.
La lluvia es azul y deja un placido minarete
labios de un profeta que desprende pitónisas
cerca de una luz invisible en su vestido de carne.
 

Guillermo Paredes Mattos

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