jueves, 12 de septiembre de 2013

Poesìa de la Luna





Poesía de Lunas
 
 
El que poetiza lleva ruedas entre
entre sus pensamientos
y ciclos de aureos conocimientos de perros
ensortijando delicias de fuego
con la marea.

Alado en metafísicas de barro nos ama
desde sus cenizas
y comprende que sólo una voz como la suya
puede detener el pincipio
y a veces el final.

Cualquier principio, sea este de agua
o medicinas de lunas
savias de un día en el clima angustioso
de crear probetas dentro de la arena.

Pero yo me rió de todos mis versos
y los arrojo a mis pies para que se arrastren
como sombra en mis huellas
una sombra que no he de ver.

Nunca miro atrás si eso quieres saber entraña
ni siquiera miro, no por miedo a convertirme en estatua
de sal, mi ironía es de piedra.

Fermento halos que más puedo hacer
y lo hago al lado de un escrutinio
claro como la tempestad desatada por un insecto
en cada sombra.

Soy en mi ignorancia la diestra de mi mano
con proa ciega.

La estela de un fugaz desencanto
navegando en gemelos de presumen de heridas
cuando no de sueños.

No fuí convencido por ninguna armonía
más creo en equilibrios
en inspiraciones que cabalgan sobre
espinosos trechos
y llegan a la noche
como selvas burguesas
y desvaídos ecos.

Tan góticas como mi iridiscencia
apenas reclaman para sí una centella
y el bolido los mira y emsombrece
como este labio ahora.



Guillermo Paredes mattos

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