En la palabra hay dioses inteligentes.
Escriben muy cerca pero lejanos de los espejismos.
Defienden su maleficio pues estos hablan.
Y dicen sì o no.
Manejan el cuando y el todavìa.
Las operaciones del verbo y el lenguaje
de la hemorragia y los tormentos.
En la palabra hay espiritus que desprecian.
Que nos odian y alumbran
que huyen de nuestro amor por ser un edipico cielo
cayendo del mar y las tinieblas
desenrrolando calles psicologicas
y alambres revolucionarios.
Por modernidad entienden diccionarios
encima y debajo del poema.
Por tradiciòn que el poeta debe ser sòlo
un velo para el sufrimiento
y la noche mira esa perversidad
para no involucrarse.
En la palabra hay demonios
pero no son del hombre ni el infierno
ese es un prejuicio que el animal habita naturalmente
pero no mi naturaleza de hombre
mi entierro ceremonial de cada dìa
mi espacio de hierro
mi clasificaciòn abstracta de los hechos
de las lineas en mi palma
y las fosas donde caminan los muertos.
Por supuesto que hemos guardado
mitologia para ellos.
Se llama civilizaciòn y es ebria
como un cabto de espesura.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario