lunes, 3 de septiembre de 2012

Metrica Astral del Rocìo





Recuerdo los colores de un mar en los caballos,
la mecànica del cielo sobre naves dormidas.
Vuelvo a ser la pupila quemando algun lugar
anciana como todos los planes de mi vida.
La existencia es un pez de mercurio visitando
las tretas ventosas de una calle
donde extasiaba el plenilunio
un pensamiento rozado por psicologismos
de  auras en bengalas de huesos.
Pero sigo siendo el recuerdo que no tiene memorias
la pericia del mal sobre los invasores y el lecho
de un carcelero que escribe soliloquios
sobre nauticas espadas.
Recuerdo los colores ya que soy un pigmento
la epistola de un relato sucediendo en la llaga
la mistica de una veleta inclinando el jardín
de mi exanime metrica
esa que oprime sus venas sin desangrarse.
Hace tanto tiempo me vencí en los caminos
pero cada noche una carta dentro de mí me invita
a la saliva
a los parpados,testigos, cicatricez.
No quisiera pero dialogo con enigmas
nací debajo y en las farsas, de cirios vertiginosos
donde ningun ademán recrea
nada mas aquello adioses veleidades.
Ay, no tengo casas ni botellas para celebrarlo
pero es continuo predecir entre gotas risueñas
riendo ente el furor de una calle.
Y es continuo escribir de gatos
recoger un mago que nace entre goletas
como un caliz redentor de vicios y catedrales.
Que jueguen los centauros en tus ojos
es sólo una pupila,
invernar en los brazos de una pantera
es invadir dinastias,
donde una melodía de mar me sumerge en ritos
con el desvarío
sólo porque la lucidez es alma también de poseso.
Y mi corazón y yo reimos frente al mar
porque no es el rocìo.




Guillermo Paredes Mattos
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