sábado, 15 de junio de 2013

Menguante de la Luna





Menguante de la Luna
 
 
Si afrodita no se derramara debajo de la luna.
Si apolo no se uniera a la muerte desde metàlicos estambres
llenos de corolas y silos, empeñados en resurecciònes y puñales.
 
Si desde el amor mercurio no caminara en mi boca, con ese
estilo de la soledad en la lengua, cuando mi grito
despierta en la madrugada otra vida,
una criatura que no responderà pùes la creaciòn
es sagrada cuando arrastra inteligencia al olvido.
 
La vida es obra dela naturaleza cuando no responde.
Responder es recrear la obra de una piedra
desde el carbòn, a veces desde algun diamante
y entonces el misterio es travesìa de astro
en un lugar profundo, sobre todo profundo,
quebrado por la apariencia de un ciego por la aurora
incendiando las cupulas del miedo en un cuerpo.
 
Vano el estilo de toda ceremonia, vana la visiòn
caminando del lecho a la mesa, yo hablo de estrellas
que nunca regresan al lenguaje,
yo canto a la definiciòn porque amenaza ese lenguaje
convertido en oraciòn o liturgia por un hombre.
 
A mì no me engaña el olor de la metafora.
A mì no puede separarme el vidrio del estilo.
La obra no existe, es una trampa de la cultura para detenernos
para que la poesìa piense que todo ha terminado.
 
Pero uno mira los àrboles.
Y ves como la muerte devasta los pàjaros.
 
Y  vuelves a la esperanza de que todo no ha
terminado.
 

 
Guillermo Paredes Mattos

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