Imprescindible al caer por el vilo.
Responsable de nùpcias y sometimientos.
Si alguien dijerà de aquì o allà
lamentaria su acustica de ojera
perdida en el santuario del pensamiento.
Repentinamente en ideales paraisos
complicando la idea de la lluvia y la ceniza.
Cuando setiembre es una madre cuyo vientre
vuelve a ser en mis dientes
ese placer sideral que sòlo da la carne
en amaneceres de seres carnivoros y biològicos
asomàndose a lo primordial
y el secreto de un huerto
alzado por lo propicio
en el vidrio.
Y entonces la providencia
es opiniòn se lejanos habitos con la madera
con las penumbras del niño
y su educaciòn del barro.
Entonces
asomamos sobre un solo ojo
y aquel que debiera unirse a este para ser mirada
es provocaciòn
de indomitas torres
donde los elementos descuelgan entrañas
y cuervos
pinaculos de orientes
y petalos consagrados por el desierto
en mi lengua.
Y sòlo tù lo sabes espada.
Caminamos hacia la nieve como un solo asesino.
Tù en mi diestra, mi espiritu en tu cuerpo.
Aunque no haya nadie ni nada a quien victimar
cada noche.
Guillermo Paredes Mattos
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