Los Habitantes del Agua
La realidad es sólo el camino
hacia un sueño.
La idea está buscándose en la lluvia.
Dice nosotros, ahora que dejamos atras la efigie del cadaver.
Hay una oración, se pliega dorada como un himno
que no puede tocarse
y la percepción deslumbra junto a una ventana
herida por la niebla.
Semejamos cristales aún, humedos como los dedos
en un circo de maderas iluminándose en el agua
aquella de la cual bebe una marea, un astro
la resurrección de un parpado nombrándose pupila
nieve de altamar, el oleaje sigue siendo una turba líquida
un dios que rodea superficies buscando brillos en el cuello
el cadalzo de cada dormitar, la residencia de una tregua alada
con un río, con una educación de figuras
o el hilo de un habitante que en los brazos de seca.
La idea esta buscándose en el sueño.
Ha aprendido a respirar aunque no sabe ahogarse.
Está caminando desesperada en todo lo que una araña toca
es monólogo de ardientes demonios en las yemas.
Su nombre se resigna, igual que el lenguaje en la forma
de una silaba.
Lleva luces de arrepentimiendo, la sed de un vertigo en el horror
de una mañana bordanda el tormento
del manantial y su impresión de escarcha.
Allí la hoja, luego la savia que conduce este soplo mientras
la frente es amarilla y se desliza un crotalo
la fuente de su color maligno asolando copulas,
tierras de una edad tomada por el hierro
por este signo liberando su svastica en la boca
para volver a encontrarse
con las sienes.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario