El Soplo de la Brújula
Asi será, conoceré el encantamiento
que nace de la reminiscencia, iré entre soplos
abandonados por la marea. Ella y mi espíritu
vieron nacer el universo en un átomo.
Volverá a existir aquella horda que separa
la trascendencia vestida de pergamino,
aquella que arranco cada noche de mi carne.
Dispondré del mal como de una aurora
aquella que despliega un barco en las venas
y cree en ellas hasta mareas de sangre,
ignorando al legionario que lleva.
Recitará sobre un seno de luna
la cobardía de un tiempo ensimismado
en aceras, en coronas de cemento donde
aprendió la hoja de mi veleidad y el confín,
de nuevo allí tomé la ruta del polvo, renací
en la ceniza, izé la celula del alcohol,
abordé el mercurio de mi desencanto.
He llamado, avistaba lo luminoso en el murcielago
arrancó la mariposa la hormiga disecada,
deseche aquella democracia que traían las esferas,
no la quiero para mis pupilas.
Soy el talento de una penumbra
soy el vastago de un hilo tejiendo vertigos
de umbrales, donde calza una silueta
su romantico cetrino.
Y he robado los ojos de todos los ciegos
para mirar
en la oscuridad.
Guillermo Paredes Mattos
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