sábado, 13 de abril de 2013

El Ala del Màstil





El Ala del Cielo 


Cuando tus alas hayan caido y las recoja el viento 
cuando tus ojos ya no sorprendan mis sueños 
y lleves eter, algo como la inmensidad, pequeño 
y fragil como un desmayo de nieve. 
Cuando evoque en todos los arrecifes 
que vuelvo cada noche a mi reminiscencia 
como un circulo que quiebra una mirada para 
encontrarse en otra. 
Opalos de junco en cada carbón, yo te presiento 
te llame amor en un pergamino de nieve y el mar terminaba 
roto como un confín arrastrado por los barcos 
como la mariposa mas secreta del halo, 
de aquel estro dibujado por la espuma antes 
de tocar la muerte. 
Dime algo que huya como un astro en la noche, 
enseñame un dios parecido a esa constelación que rompe 
todas mis treguas con la vida, 
suspende este pedazo de hambre sediento como un exilio 
donde mis voces vuelven a crear un hilo 
y tengo que hundir mastiles y candelabros 
celos de diamantes indagando en esa soledad 
donde los vidrios impregnaban de seda mi aliento 
este misterio que quise esconder de todas las estrellas 
de todo lo lejano, 
pero lo lejano es como una rosa 
una rosa que enseña sólo un pétalo. 
Cuando los ríos no fluyan mas en tu imaginación 
y algo como la cresta desprenda lirios profanos 
dentro de tu boca, en el ciclo de tu garganta jugando entre 
los trenes, esta es mi soledad, un pacto de nieblas y filtros 
acariciados por el veneno, 
un angel perverso dormido en un lecho sumergido en el agua 
una esfera de eslabones de piedra convocando centauros, 
máquinas de luz, cuento leyendas cada noche 
porque cuando llega el amanecer 
vuelvo a ofrecerlas al fuego. 



Guillermo Paredes Mattos

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