miércoles, 10 de abril de 2013

Dinastìa de Espejos









Lo que enciende un brillo antes de caer del sueño.
Lo que es un espejo donde la noche está rodeada de halos.
Entre aquella pubertad cruzando las pericias de estos ojos.
De cada mirador donde la noche ponía un desencanto
para un encantamiento.
Donde el silencio se proclama poseído por un centauro
de vidrio.
Y todo lo que es posible inclina sus ojos en una adolescencia,
en la imaginación de una medalla.
Cuando la veste respira entre fusibles de ceniza y el agua
de antiguas soledades electricas.
De ballestas como un río que sublima modernas latitudes
de espirales providencias.
Y temes como en cada latido que el corazón
se aleje en los aires.
En un transito que va camina de dios a las goletas y del
cemento a las naves.
Lo que enciende bastidores donde se humedece la nieve.
Y todo en un himno es calumnia de bolsillos en el aura
para tomar casi como un vándalo una moneda.
Un palacio de un festín que cree entre los eslabones
la ruina vesperal de una idolatria en mis ojos.
Lo que abraza un celaje dominado por ciclos de lluvia
donde se levanta el soplo
entre contusiones de ojeras.
En lo que caza presidios en celajes de linfa
donde aprende entre la eternidad a morder el tallo.
Y todo lo que llega con el horizonte
es una dinastía de espejos.
 



Guillermo Paredes Mattos

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