Esbozo mi último vinculo con el sol,
antes que llegue la noche.
En mis alas de murcielago vuelve a disparar
la oscuridad,
la penumbra de un desierto
donde el hoplita semeja en sus pupilas
el dios de naipes donde duerme.
Pero contemplo y atento al vaticinio
me llegas desde remotas sentencias,
juré algun amanecer ante ellas
hoy mi lealtad penetrada por el fuego
convierte en cenizas todo lo que toca.
Como verás mi amor es sólo un minotauro
un cimbrear de lluvias,
el peso alocado de la copa
cuando sus hojas,
son llevadas por el desasimiento.
Como verás, veo demasiadas veces dentro
de mis sienes,
en el instante donde aprende del corazón
el pensamiento,
allí donde la nada resucita en el légado.
Recuerdo la pitonisa que me llevó
a su pecho,
que amamantó mi sangre,
que guío mis entrañas hasta el destierro.
La pitonisa que no me dió el camino
hacia el regreso.
Guillermo Paredes Mattos
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