Porqué he puesto la hoja dentro de tus ojos
si tu mirada se pierde cada noche,
incrustada por el mar en las estrellas.
Porqué miro agujas y cristales
si en ellos sólo tu dinastía empieza el camino
y giramos azul como un cefiro que queda lejos,
navío de corazones alados que descifran mensajes
junto a la arena
y ya no desde los labios.
Porqué esta noche canta y respira la inmensidad
igual que tu cuerpo,
como esa ventana donde la mirada cree
penetrar el universo,
pero es su destino quien nos toma.
Hasta qué unicornio guardaré tu nombre
y agitaremos al lado de la piel
aquello que riela entre la orilla,
como un dios hecho de nieve que vuelve
del desierto,
para morir entre los hombres
y al lado del amor.
Cúal es el enigma hecho de ese soplo
el mástil donde la inspiración,
también es hija de la veleidad
y respiro como un cefiro en la corriente
al ver el crepúsculo,
tomar en la tarde el camino
de lo que jamás será nuestro.
En que noche despertarás finalmente
en medio de mi sueño,
cruzando lo que de mi desconozco
la lluvia dada por las esferas,
el rio de aluminio de mis religiones
de esa metafísica que quiebrase
en tu mirada,
para volver desde el mar
con su inasible evangelio.
Guillermo Paredes Mattos
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