jueves, 22 de noviembre de 2012

Màntica Para un Unicornio







Màntica para un Unicornio
                                                                                                                                                              Aunque jamàs lo sepa.
 
 
Si tuviera sòlo el papel de la soledad me reirìa de una ciencia
de rocìos.
Pero protagonista de un abismo en las alas de lo temerario
queda esculpido un bòlido.
Es un hecho que sòlo nadie representa un motìn lejos del aire
eso es para los pàjaros.
Es un hecho que mis evidencias caminan sin yemas y no porque
asciendan a la sangre.
En una paradoja hay claves de mal prodigando maleficios
que son candelabros.
Arboles de agua midiendo el tiempo de una avenida cruzada
por las olas.
Por esa estètica que vuelve a llamarnos desde el fondo del sueño
y es corcel de devenir.
Por ello y porque la espuma està llena de caballos puedo llevar
mi sed por la aurora.
Y prodigio es el aura de un camino centrìfugo como la magia
insinuandose en el barro.
Hay un olor para cada perfume como una idea para cada manantial
y hay una memoria.
El fluir de una piedra mientras un delta revienta como lo hace el hombro
de mis sedimentos.
Juglar de mano diestra, consejero sòlo de aquello que oprime el sol
en el fuego.
Cuando es un circulo diminuto, abrazando las mareas que abandona
en el amor un hombre.
Si tuviera sòlo el papel de la soledad podrìa no dejar de preguntar
a mi espera.
Pero un brillo se separa de un astro y uno concibe que algun milagro
esta ubicando su retòrica.
Y entonces despliega el trapecio un unicornio y vuelvo a las pupilas
de una màntica.
Una màntica no es definiciòn de lugares, corazones o las larvas
de un huerto.
En realidad es muñeca de un idilio rastreando en un punto
abecedarios.
Un unicornio es mi boca tensando un capìtulo de dramas con
lo que se piensa existencia.
Macabro malabarista del furor, a veces màgico como el granizo
pero generalmente destino.
Propicio a periplos de naves que convierten su espìritu en verdugos
de iridiscencia.
Tensado en el fulgor de una moneda de lava, traficando su miedo
en los volcanes.
Una màntica seguirà su camino aun cuando en los àtomos
no pueda bordarse.
Y yo volarè por los cefiros, convertido en unicornio.
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 
 
 

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