Si en el recuerdo arrastras una sinagoga
negra.
Si las sombras beben efigies de
sus propias sombras.
Cuando la noche es complice de brillo e infamias
a la par de luces desalmadas y purpuras venganzas
llenas de amapolas llegan del tiempo.
Dentro del mar porque es incoherente
e inveterado, lleno y ardiente.
Luciendo nominas estrepitosas.
Sì, el turno del ensueño
precede a los galeones.
Y ya sòlo, maestrìas de sensibilidad
y temperamentos sombrìos
estilan nuestra casa.
En hogueras y sobrenombres
donde las estrellas,
alarmadas por la noche
de un fantàstico amanecer
casi piedra, tal vez humor
o hechos calamitosos,
deja en las calles un sobre,
un testamento acuatico.
Sì en el color, sì el viento
durante èsta, ya afirmaciòn o
la conquista de un poema
o un espìritu en èl
maravillosamente
derramando su intensidad
en la conciencia del
agua que bebo.
Guillermo Paredes Mattos
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