Tomò el camino del mas secreto pètalo
y lo guardo en la rosa.
Bebiò como la soledad de ese silencio
que la soledad teje en invisibles umbrales,
en murallas de luna y luciernagas cegando
el viento y el eter, la espuma y el yelmo.
Llevò sed de angustias, palcos donde la inquietud
abre circulos y horizontes.
No, nadie resiste a los barcos
los navìos buscan la inmensidad y no el tormento,
pero labran el vertigo, pasados resistiendo en los ojos,
y aquellos que surcando las noches vierten laminas
en todas las estelas,
porque todas responden.
Ha guardado una herida,
ha sepultado una ojiva, pero en cada mirada
està su palabra, tan sutil que se pierde en la imaginaciòn
como un huerto de jardines
buscando la ternura de un preso
de un niño insensato que perdiò su infancia
y la encuentra cada tarde,
y no importa si lo hace frente al mar
no importa si el cefiro junta destierros,
èl aprendiò de los salmos
respiro entre la lluvia,
bordò quimeras como un principe
debajo de la niebla.
Mas no sabe
su corazòn no sabe,
que cada amanecer ha de enfrentar
a la rosa.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Bordo quimeras
ResponderEliminarComo un principe bajo la niebla