lunes, 7 de mayo de 2012

El Aspid de la inspiraciòn





 
Un dìa el brillo recordarà el sol sobre la arena.
El mar serà la noche y en lo alto habràn corolas,
brotaràn escarnios sòlo cuando ansìe la espuma el trecho
que une el amor a la magia.
 
En ese instante que semeja el principio.
 
Un dìa cerca del tremante
no dirà ese brillo su nombre a nadie, igual que èste corazòn
dejarà soñar corceles y minotauros. Serpentinas de herejes
bendiciendo ese color que en la distancia sòlo la noche tiene.
 
Arderàn pergaminos que lustran los àrboles,
minaretes de polvo e hialinos, baños de luz sobre las ojeras
cuando sòlo la brisa podìa acercarse a ellas. Serà un tigre
quien regrese con el halito, con el respiro de coran en el manantial,
serà el recuerdo de lo que jamàs vistiò de soledad sus ventanas,
y anduvo entre terciopelos que se hunden con la mirada en cada silueta
en cada idolatrìa, en ese amor rendido de los naipes
cuando el simbolo se atreve a morir entre las hojas
para que lo encuentre la vida, para que el astro atraviese galerias,
serpientes de cientificos venenos, aquì vive su aurora, àspid azules,
para ustedes tengo agonìas de auroras, sombras de enhebro,
no me basta su maldiciòn, si estoy lejos, màs aùn de mi està la lejanìa
su voz es una vena que sòlo puede extasiarse igual que mis pupilas,
que èste viaje rodando entre esferas y religiones, no tengo un refugio
todos los he entregado a los hombres, no tengo una ciencia, dejò
el mal en ella para que vuelva al rocìo, rompo el cristal de sus palacios
para que el hado recoja lo que una vez fue suyo. Un dìa el brillo, habràs huido
del sol en el cielo y otro reflejo serà descifrado por la inspiraciòn, otro màstil,
otro fuego, pero serà una el alma, uno el espìritu que vuelve desde el final del universo
sòlo para volver a encontrarlo. Y serà
eternamente.
 

Guillermo Paredes Mattos

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