La palabra es un demonio, disfrazado de àngel
Vuelvo a encontrarme en esta lira sin ciudad ni cuerpo.
Semejante a un pensamiento me formo en todas partes
y reclamo a la intuición su vicio de esferas.
Si pudiera olvidar que un día crecí entre mis ojos
mi memoria tendría reminiscencias de una oscuridad
donde seguramente hubiera visto las alas de las tinieblas,
el pájaro que con su vuelo muerde lo cetrino
y esa sensación de que un punto en la lejanía
no está hecho de brillo.
Vuelvo sin mas huellas que otros
en la poética del agua que cae desde la tierra al cielo
que busca
manantiales allí donde sólo lo transparente se toca.
Encontrándome rodeado de ideas sobre el vidrio
para construir un bosque.
Un misterio como el que no tiene secretos.
Una edad bordada por el mar de mis dedos.
Si pudiera manejaría estaciones en las mandibulas
del albedrío
y huiría en el fusil de un meridiano con las olas.
Sentir que todo es posible es sólo una palabra
con oidos de verbo.
Un artificio desnudo ante la sangre buscando ser condenado
por ella.
Vuelvo a esta cítara, con el remedio de un cirujano
buscando su enfermedad entre la nieve.
Con los dientes del oso al
cortar los peces.
Entre monumentos de hollin y arañas.
Sólo los átomos de la ceniza me conocen.
Guillermo Paredes Mattos
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