sábado, 5 de mayo de 2012

El Pulso del Rapto


 
En el río donde los ojos palpitan sus gladiadores.
En el marco de un palacio
agitando llaves
de rocío.
En la estación de equinoccios volviendo
a lo sagrado.
Aquí quedaba la serpentina de mis labios
inventando formulas
con su saliva.
Aquí la formidable noche del cometa
espantando la unción
de una maniobra
dicha por
el amor
en un lecho.
El despuntar de alguna estela
iniciando su periplo
de espejos
en ciudades rojas.
 
Aquì mi espíritu es el cristal que queda
como una ceniza
en una noche
de raptos.
Mi ciencia sin ventanas
el hilo que tejí en mi casa para
la leyenda.
La artistica tensión de cada músculo
y mi exhalo aprendiendo en cada tremante
que eran suyos
que descendían de huesos y membranas
que un día levitaban con la lluvia
un trasto
un reino de metal en la humedad
y otro en la madera.
Y el río como los barcos  uniendo
alguna escencia
el dibujo de una rada sobre el minotauro
y la idolatría de las sienes
adorando muelles para sus membranas,
para esa existencia llena de cartilagos
y noches
depilando frutos de fuego
hasta la
coronas.



Guillermo Paredes Mattos
 

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