He terminado esta hoja. Finalmente en ella me convertì en
una aguja.
Una aguja es decir que los huesos son la calle de un extraño disparo
complice de encajes de vidrio y tahures
adheridos a vòrtices de sangre
a espectros que de noche huelen sus heridas.
Sòlo de noche las soledad ofrece el perfume
de su herida.
He terminado esta hoja, en realidad no intentè escribir ningun verso
ni quise que el poema colgara su desidia,
su mendrugo de sal, su pierna gangrenada
junto a la pus de un àrbol
con coronas primigenias.
Aqui en este pàramo de sepia
todo se vuelve sucio, oscuro y una sensibildad
que llega del mal
me dice que jamàs fuimos àngeles.
Los angeles caminan cada noche por los suburbios
son animales que maquinan
marginales cavernas para el horror
y el sueño,
para la lucidez y el insomnio.
Tu y yo lo sabemos.
Errantes como Inmortales cadencias que arrastran pesados unifomes
de acero en el corazòn,
estèticas como el mar y el frìo
azulando de noche entre la oscuridad nuestras pisadas.
Guillermo Isaac paredes Mattos.
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