viernes, 13 de abril de 2012

Contemplaciòn del Amor

Poesía

No he despertado.
Nombro el mal sobre las ruinas
como un hereje de la noche,
mensajero de luna oscuridad donde mi anhelo
irisa treguas y retiradas.
Apenas sé que en ti vibra la nieve
y lloras cerca del amanecer cuando parten los astros,
convirtiendote en imagen que se borra en el viento
y fermenta lugares de seda,
grutas de terciopelo
donde un heroe une al resplandor la aurora,
el frío de un rito donde aprendes a morir
a sorber heridas,
espinas arrastrandose en este dolor
de gestar la sed,
sobre cristales coronados de espuma.
No caminas hacia los manantiales,
pero cuelgas yelmos sobre la orilla
y te suspendes sobre el ciclo que inclina en la ansiedad
sus pétalos,
y muerde ese confín donde orbita el azul
tu anhelo,
esa vida tomada por una amenaza,
por un partir entre la eternidad y el sueño
donde estas dormida.
No he despertado,
el navio que llega en las alas de un cefiro
puede volver a llamarte,
convertir tu destino en otro secreto
inundar pergaminos que regresan con el exilio
en su pecho.
Llamèmosle corazón esta noche.






Guillermo Paredes Mattos

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