Desde este pètalo como ayer te anuncio
guardando inviernos para el evangelio de la arena,
y el brillo de la luz en la savia
desprendiendo cicutas que sòlo el amor ha profanado.
Angeles que marchaban sobre tu cuerpo,
dorados grabaron el navio de una aurora
cuando la sensualidad seducìa el desierto,
cuando la distancia dividìa leyendas
labradas por un labio en el pergamino de tu piel.
Pero no creas que este es un recuerdo
la silueta de una noche gitana,
el amanecer de un ribera que rìe entre la sudestada
y no creas que es para ti este desvelo,
ni siquiera yo sè llevarlo,
si fuera asi jamàs habrìase convertido en un verso,
juntos dormiremos antes del sol,
y tendrà la vida el corazòn de un sepulcro celeste
para nosotros,
oprimidos por la visiòn y el sìmbolo.
Por este huerto que no abre ya su rosa,
y espina distancias para que el dolor respire
como una llamarada antes de la nieve,
o un conjuro que cimbrea en la rada
de un hemisferio conquistado sòlo por los planetas,
por este manantial donde la escarcha dice otor nombre
antes de morir la ola en la playa
y ante ti
sòlo puedo recordarte su sombra.
Elegìa
En tu beso elevó el enigma
la hoja que giraba en el azul
y descendía entre angeles de niebla y escarcha,
pero ya nada desde entonces aguarda en la silueta,
todo renace como el agua entre la hoja
como la tierra iluminada por el pergamino
y esta vida, es ciertoacariciando en el amanecer los abismos
que traen en sus labios los pájaros.
Caravanas de estirpes en el cielo,
nimbos que hoy avanzan en el tremante,
su brillo ha jurado sobre la espuma y en el desierto,
sus rocíos descansan en el instante
que sólo tú penetras,
en el cual desciendes descubriendo que es la
vida del arpegio y no la tuya
quien elegirá la noche,
quien tomara los cuerpos
y los unirá en un lecho.
Dejame ser aquel que desde un sueño
puede alcanzarlos.
Guillermo Paredes Mattos
Deliciosamente bello
ResponderEliminarYa me gustaria q me murmurasen
Este poema al oido
Pero mi tiempo acabo