viernes, 30 de diciembre de 2011

Dimensiòn de Fuego

El cinismo es sòlo una ventana del escrupulo.





Con algo de granizo
y espiritualidad de sonido.

Con fervorosa imagen a tiempo
de las plazas y de aquellos que juegan
con la figura en un lienzo,
donde el mar se desvanece igual que nosotros
sobre el aliento
y el espejo de la vida.

Entonces hablo de mi existencia
igual que lo ignoto
y la morgue de una avenida
donde los ancianos juegan con las piedras
en un delicioso horror
compartiendo su yugo y su cita
con el subdito y la hoja.

Pero al doblarla ellos descubren
que su momento no era cierto
y que tampoco la verdad
es solamente de la noche,
vertebrada como una liturgia
donde los animales vibran como animales
y luego conviertense en mamiferos.

Y mientras tanto dios está en la arena.

Contemplando el oceano.

Y no puede darse cuenta de ello.


Guillermo Paredes Mattos

martes, 27 de diciembre de 2011

Sabidurìa de lobos

Hay algo como una representación de colores
en el día de la escena del mal con las hojas
y el ardiente camino de la tiniebla en los iris.

Hay algo que penetra eslabones como ciencias
donde huyen los mástiles de nuestros ojos
divisando fuentes de iris y papiros alados.

Musica de orfebres que tañen entre las olas
lágrimas de arena disecada por la bruma
de esa inocencia de errante niebla en las dunas.

Mandarines de calles que no fueron penetradas
velocismo de un celo que camina a la lluvia
terciopelo de un día gris en los parpados.

Yo conocía estelas donde moría el astro
y aprendía en ciudades de carbón y diamante
mi cita con el agua, mi amor con este celo.

Y era espina en mis dedos y alba de memorias
agolpando noches de barcos en las sienes
montaraces quimeras de pisadas y caballos.

Yo aprendí de los iris y fuí mi movimiento
la espuma de un pergamino en la escollera
el cenit vesperal de todas las campanas.

El antro de una llamarada envuelta, el hado
de una perfomance de ludicos caballos
en la invención de solsticios en las manos.

Y describí fantamas de luna en tu cuerpo
sabanas como el topacio de un tremante insomne
inspirando divinades de ceniza en tu rabia.

La lluvia era de fuego y en tu boca espacios
de fulgores terminaban la obra de la tarde
encumbrada en distancias de ojeras doradas.

Pergaminos que hoy tejen el olvido más aureo
mis complices se tienden en pensamientos de nieve
y algo como tu amor y mi amor vuelve al agua.


Guillermo Paredes Mattos

La Ira del Amor

Tendrá el ala escondida un pasado igual que los minotauros, èsta mañana doràndose en el planeta de los fuegos, donde raudo calibra el pensamiento, mensajes de olvido y ensueño para las hogueras.

Tendrá el cristal el revoloteo de mi enigma disparando sobre multitudes y venganzas, en los hilos donde el sepulcro señala mendrugos de espuma, sobre la supeficie de los mares, aquellos que jamás llegarán a la orilla.

Escribiré en brújulas de señales como el destino o esta música de guitarras, que esconden sólo un secreto, cuando la sangre escribe, está oyendo música.

Divisaré ejercicios de astros más allá de los astros, sabios milicianos, borrachos entre perdiciones y filtros dejados por un oráculo en la memoria, sucederé en un día debajo de los ojos, hacia aquello que ha perdido cristales y desesperado bucea las ciudades de arena, en busca de civilizaciones guardadas por la duna, todo a través de un átomo, de una guarida dentro de mis ojos, de un descender sobre puñales que cortan en el amanecer las galaxias y en la aurora nos muestran su sangre.

Agitaré el corazón dentro de su latido como lo hace la inspiración con el fuego, calzaré de inviernos a esa soledad de inocentes cometas, ensayando ciencias cuando descansa tu cuerpo y en tu piel algo como el deseo se ha rendido al amor, sólo que ningún ser ha de tocarlo.

Percibiré las espinas de tu sensualidad recorrer el misterio que las separa de tus venas, ese misterio que la piel defiende, intuiré el verdugo de una hora amarilla para este silencio, para este brillo disfrazado de metal, para su acero impregando de almanaques y solsticios marchando hacia la guerra.

Tendrá el ala, un presente de homicidas uniendo en el helecho, fragatas y dirigibles que roban presencias, halos de dioses escondidos debajo de la tierra, girando como veletas de ansia una y otra vez...sólo en lo subterraneo.


Guillermo Paredes Mattos

jueves, 22 de diciembre de 2011

Visiòn y Arquetipo

Hay palabras que son demasiado lejanas para pensar que son nuestras.
Se acercan con aquello inasible que cifra la llamarada
en cada estandarte de niebla.


Son verbos tan pesados como la oscuridad, son alardes de
un alambre desconocido y linguistico,
demente y primordial como un antepasado
en las espinas del arte.


A veces ante ello, me pregunto para què morir en la realidad
si puedo morir en ellas.


Si es tan fàcil clavar una en las manos. Pero las manos
nunca aprenden del pecho, se alejan del corazòn
como ese pàjaro de mimbre en la distancia.

Què clase de corazòn agonizarà en la distancia..


Hay lenguajes, sì, comprendo que en ellos nada està bien
que su paso es anfitriòn de un personaje
arrastrado en el suelo
por crines de luminoso conjuro
llenando de talismanes un soplo, esta soledad
con mirada de cuervo en mi cuarto,
èste cuarto que tambièn puede llamarse habitaciòn,
èste abordaje de transparencia jugando
en los carbones
como una manìa, un objeto sin agua o las
auras que dan a la conmociòn el itinerario
hacia el brillo.

Me pregunto cuàndo comprenderè la voluntad
escondida en una llama.

La memoria cifrada en una ceniza.

Esa visiòn cuando el universo huye en los hilos
de una tela, tejida por crisalidas de viento
por gusanos de ansiedad y serpientes de lodo.

Cùando dirè cuando, de manera que el espacio
dè tregua al exhalo de mi propia civilizaciòn
a modo de confìn
de resaca y marea, de evoluciòn
que crea epistemològicos dioses.

Asi podrìa mirarlos.
Asi desde lejos podrìa soñar otra realidad
y la maldiciòn de otro conocimiento
sin ningun equilibrio,
sin ningun poema,
sin ningun verso en el tiempo, exhalarìa
derramando sus arquetipos inutilmente
en todas las dimensiones de
aquello pronunciado en lso àrboles por la creaciòn.



Guillermo Isaac Paredes Mattos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tradiciòn de la Luna

"Para ellos, yo era el mancomio entero."
Foucault





Sí mi corazón evolucinaría entre venus con un martillo en
la mano, como lo hace una estrella.

Sí, dejara de humedecer cada objeto que toco, para involucrarlo
como si tuviera que representar una existencia, un objeto.

Sí pudiera escribir un poema con o sin tradiciones, como si esto
importara a la poesía. Cómo si esto fuera
importante a la historia. Es más a las cenizas
de la humanidad.


Cuando la naturaleza perdona el estigma, mas no la incursión
de un brillo, cuyo espíritu es mortal porque en el fondo
como el mío está hecho de barro.

Y al mirar mis paredes vuelvo a confundirme con el barro,
sencillamente porque está solo.

Porque no hay líricos fundamentos en sus hojas, ni en la realidad
simplemente bordeamos una letra
y son árboles detienendose subjetivamente como
un huerto, o un jardín de espinas.

He dormido en alguno...pregunto.

Acaso he representado en mi vida el brillo que
un cuervo detiene al lado de alguien que agoniza
devorando silenciosamente y con inteligencia
su craneo.

Acaso este remordimiento intelectual de mi frente
podrá ser inasible como la pustula
de un niño absolutamente profético.

A quién miento cuando estoy solo.
Cuando no existe nadie ni nada donde escenificar
bastardos planteamientos de siluetas
viajando publicamente a las sombras.

Y amo las que jamás se pronuncian.
Las que vibran en la soledad como una nave solitaria
que el pulso debe llevar para
no traicionarse.

Y me he traicionado muchas veces.

Inteletual o vivencialmente.

Como lo hace un pájaro cuando lee hemisféricamente
y los colores de sus alas
no pueden ni tienen nada
que explicarnos.

Pero mi intención viaja
al presentimiento de ese brillo llamado conciencia
sin poder ser iluminado
por el fuego de su prodigio.

Cuando tradiciones de velo se detienen porque
mirar en ellas es moderno
como un prostibulo
de mágicas vanguardias.

Lamentablemente no creo en los magos.
Hablo de noche solamente con ellos.

Con la dialectica de un bastardo
que despliega su espíritu entre manantiales
y violentas gravedades.

Manifestemos y manifestemos fisicos ante una
de ellas esta noche.




Guillermo Isaac paredes Mattos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Los Arboles de nieve

Los arboles de nieve







Mi evolución es una herida y desciende de las hojas,
de serpentinas humedas en una palabra, aurea y desnuda,
naufraga como un cristal entre botellas... Mi amor dirige
entre ópalos de nieve una marea, un lugar como la voz
la oración del mar deteniendose en la orilla
buscando al hombre, al sigilo en el verbo, a la luz
que tirita, al agua iluminada de espíritus que beben
a través de la neblina, cuando algo como la oscuridad
nos recoge para encontrar su brillo. Mi evolución
sigue el sendero de diamantes olvidados por la marea
por el tiempo de un candelabro develando sentidos,
calles invadidas sólo por la luciernagas, por centellas
y bolidos de un invisible frenesí con los astros,
con lo que mira el mar, con lo que contempla ese anhelo
que expone en la ráfaga un día inasible en los parpados
en el interior que fulge rozando superficies, voces
como una aguja en el viento, murallas como un soldado
en la copa, despidiendo clorofilas cuando pregunta
el cenit, el perihelio de una campana, la escollera
de una copla venciendo algas y ciclos, ruedas de naves
sobre el color de la penumbra, cuantos días abrimos
feretros entre la magia y sus ausencias nos decían
que todo lo olvidado es una leyenda perdida
un dios que ya no vuelve a hablarnos, un cristal
que cierra sus puertas para ser amado por la nada.
Impresiones de sal para sedientos insomnes
la demencia de esta mafia se envuelve entre pocimas
y cree la soledad que mi corazón pertenece a la lluvia
al racimo del ambar, a la clepsidra aprendiendo
a tomar el tiempo desde la arena, desde ese milenario
lugar del átomo y del elixir, residiendo en esa distancia
transformada en un pájaro y mi amor en un árbol de nieve.



Guillermo paredes mattos.

Imagenes de Espadas

El Amor y la Espada


Es de noche y el amor vuelve a encontrarse con las espadas
con sus formulas de veleta cimbreando en la piel
con usos de redenciones igual que un caballo
que un espejo de nieve roza dentro de la lluvia
en este maldecir la palabra cuando juega en su color
la muralla divisada sólo por un yelmo de espuma
un cristal de voluntad perdiendose en la arena
como un pedazo de agua dentro de los mares.

Es de noche y la creación de un cuerpo desliza
la maniobra humedecida por ventanas secretas
por fuegos que miran la hoja de otra manera
por calles que jamás esperaron y hoy caen como lunas
en trapecios de ambar formados por la orilla.

Es de noche y todo se inspira sobre novedades enfermas
cae el mendrugo como hoja de este árbol y conjura
el volcan, una erupción de esquirlas, de campanarios,
de tropos, de maquinas ardientes en el halo del dedo
de un insecto alabando el cardo de los aires,
la música gemela de el angel menos humano en su sueño.

Ruedas presente en tallos sin ojeras, vas caminando
como la bruma dentro de su estado en silencio, de un periodo
como el animal que conjuga su voz hasta un mar confundido
hasta ese adios mineral de inutiles pisadas, de extravíos,
de confusiones marcando el peso de la brisa en sus sedimentos
en sus barcas de presos inventando salidas al oriente
o al reto de una mascarada, unción que es un rastro,
un otear el tejido que sólo en si pertenece una silueta
y contiene secretos como el aura o una aurora
huyendo de los brillos y de todos los cometas.

Es de noche y el vidrio del agua está seco, he perdido
un canto que dice ahora otro vertigo, rodeando murallas
donde sólo el amor vuelve otra vez a sus espadas.

Azathotgp.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Trascendencia en Azul II

Algo como la belleza derrotada por sì misma
en un dìa mistico.

Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.

Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.

Y entonces pròdigo el peligro
de tocar una linea con luces divinas...

Hay quienes diràn entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vibran pedazos de sol y
giran al estertor de una ciudad sumergida,
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de esa noche
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.

Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.

Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.

Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.

De tantas pero de tantas cosas.

Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas entre candelabros.

Y finalmente devoradas por los lobos.


Guillermo Paredes Mattos

martes, 13 de diciembre de 2011

Estètica de la Abstracciòn

Estètica de la Abstracciòn


Dime pensamiento, en que momento llegò ese dios a ti.
Escribe algo verdadero sobre aquella poètica
que sepa de dios sin ninguna palabra.
Y tù ves los àrboles son ruinas
y estoy cansado de repetir las mismas cosas
de golpearme contra mis paredes y a ello llamar poesìa.
Nunca escribì un poema.
Nunca asumì el papel de la pàgina
eso es demasiado para mì,
como mencionar o intentar decir de la simpleza
o ese tan fàcil que el espìritu de la abstracciòn
humedece en cada uno de sus palpitos donde palidece,
es tan facil y tan nautico, que mi noche planea
entre segmentos de mi piel, entre transparentes bastiones.
Dejame crear un mundo, dejame tambièn destruirlo
si sabes ofrecer tus monòlogos para nadie sabràs de que te hablo.
He sido un hombre, soy una existencia
presagio ya sin nungun oràculo
y cada madrugada es mas dificil hablar de ti a mi u otro.
Diràs que eso no tiene importancia.
Pero no me digas que la sensualidad es el fìn
realmente es el fìn pero de un mundo
en cada sensaciòn hay una ira burguesa,
ira porque hay seres que debajo de las aguas
saben que ella es sòlo un infierno
y èste nos acompaña como cielos terrestres.
No porque lleven maldiciones, no porque sean elegidos.
Los encuentro cada dìa entre mi despertar pidiendo un òsculo
pero mi espìritu sòlo lo tiene para las paredes.
De la creaciòn no puedo decir nada.
Ella es quien dice todo.
Si me importara beber de su pecho
seguramente huirìa a un pubis
lejos, lejos del narcotico.
Y ahora dejame abstracciòn,
mejor dicho guìame
la estructura de mi cuello
es la ultima venganza del sonido y la palabra,
pues en ella siguen como una religiòn
cifradas.


Guillermo Paredes Mattos

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Orilla Màgica

Barcos de un hilo hacia el sol, tripulante de abismos,
en el corazón no encontarás respuestas.

Pétalo de un universo sin amar ideologías,
verso de una tierra denunciada por el barro.

Qué hay detrás de la ceniza que busca el fuego,
ésta huella sigiloza como la práctica del átomo.

Como el color de la extinción, cuando la espuma
toca mi puerta convertida en acuario.

Hace tiempo deje el puñal como una fantasía,
disparando voces sobre el metal y el acero.

Hace tiempo mi percusión es de botines y mitones
y miro el sol en el vicio del aura mas ardiente.

Hoy mundo ya no queda tu adolescencia
delirando en la habitación del heroe y de la idolatría.

Y el enjambre lleva pigmentos y sólo sal
es lo que encontrará quien camina hacia el desierto.

Barcos de un aro sigilozo como las escamas
sin decir su nombre a los peces.

Miedo del que toca y del que presiente
cuantas veces crecerá esta noche en mi cuello.

Seca, lúcida como una dimensión de nieve
o una ciudad conquistada por el granizo.

Camina sed, no vaya a ser que nos alcanze el agua
saciado sólo se llega a un lecho.

Contempla mano, para ti es este enjambre lleno de lunas
mi constelación dorada por el epitafio.

Mira hemisferio, estamos lejos y sólo nos tocamos
dado que el viento es irracional y loco.

Barcos de un limbo hacia el mar, aqui una clepsidra
sigue la ráfaga de los pergaminos.

Y el viento equivoca todo lo que es seguro
antes de mancharse de verdades.

Es asi y asi será, miraré el mercurio de una trinidad
perdida entre orillas mágicas.



Guillermo paredes mattos

El Naipe Rojo

En este universo donde aprendí
del agua y del sueño.

Cuando empezaba en la luz a derramar
una gota de vidrio.

En el instante de la jabalina y de la antorcha.

Tan antiguo como un hermeneuta que cuenta ciudades
a través de su boca.

Yo soy este mástil, mi navío cruza los cielos
e igual que el cielo
para ver mi reflejo tengo que mirarme en el mar.

Elegí, lo mismo que el viento el lugar del hemisferio
para azotar la ráfaga
y entregarla una y otra vez a los cefiros
domada, hecha inocencia
porque la inocencia
es uno de los exhalos de la inspiración.

Soy tan profundo que tengo miedo de rozar superficies
por eso me leo a mí mismo
y si quiero hablar de la creación
miro a mis entrañas.

Mi ironía es lúcida
como una tormenta arrastrando existencias
o intensidades de árboles
en el rito del murcielago.

Soy un nombre
pero más que un nombre soy una experiencia
un fenómeno que desciende de los celajes
para agitarme junto al cuello
de la providencia.

Nunca he sido invitado a mi mundo.

Yo mismo me lo he negado
hay un lugar de mi soledad que no lo merece.

Hay en esa pretensión una mortal sutileza.

De mi ignorancia conozco tanto el mar
como el suplicio
y como la ola o el relámpago
me bato solo contra las piedras
o lo alto.

Por ello a mi lado
hay un icaro que cae a cada instante muere
sin haber tocado el cielo.


Guillermo Paredes Mattos.

La Dimenisòn del Ala

Era como escribir dentro de un pàjaro.

Concebir una luz como lo temerario
descifrando el grial del conocimiento.

Habìa una luna, tenìa el cìrculo del eter
la verdad de esa tentaciòn oyendo extravismos
que dios abandono entre los àngeles.

Habìa una noche porque el rocìo esta alejandose
a cada momento de la muerte
para herir su belleza.

Luces de ensueño
androginas como un àrbol caido.

Cuando llegue al mar contarè de que iris estaba
hecho el universo
y cuando el cielo no tenga ningun astro
para mìs sienes
dirè a la soledad que el tiempo
de los centauros se ha cumplido
y volverè a ciudades destruidas por mis dedos
caminarè entre pasadizos de alambre
aquellos que ofrecen entre la inspiraciòn su espina.

Es como escribir en la nieve
dormir para ver el dìa
desde otro momento
la sutileza donde el ardid es celeste
para compararse a la ceniza
a este candelabro que entrega naves profundas
para acariciar como el dolor las superficies
ese dolor tan lucido a la hora de ser purificado
por la muerte
en una dimensiòn como el ala.



Guillermo Paredes Mattos

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La Divinidad y los Naipes

La superficie del mar y allí una letra.

Una comparación entre silabas que reciben
a las crestas, las coronas sin espuma
de los pensamientos y estuarios
despiertos una vez mas
ahora que respira un hombre
ante ellos.

La apariencia en esta comparación.

Esta semejanza que no vivirá mas que este momento.

Hoy,la poetica està hecha de infancias, a veces de virgenes,
camina por los muertos y escribe de los vivos,
delata sombras de nieve
humedece estelas y acribilla.

La superficie del mar, si allí encontrara el amor un pecado
creería que la piel no sólo significa idolatría,
pero la idolatría es filologo
de postreros vacíos
y suelo repetirlo cuando miro algun azul,
una escencia proviene de la mano.


La intuición de la letra.

La figura donde vuelvo a caminar como una imagen
y paralelo a los craneos
mi memoria es inteligencia
de manticas penumbras
donde dios lee las cartas.

En este momento las está arrojando
al impacto.



Guillermo Mattos.

Providencia de un Hemisferio

Aquello entre la noche para ser incriminado.

Docilmente como una apertura

en el drama humedo de la trascendencia

en petalos de desasosiego

donde enrumbaban alfiles

su perfección con la muerte

con arboles rosados que el amor perpetuaban

hacia un profundo sueño.


Y entonces serpenteaban epidemias

y caligrafias de sal eran la orina

de dos extraños espejos

sin reflejar imagenes.


Y sobre ese jamás mi aprendizaje

temerario en el miedo de las hojas

o el alfanje del estribor arenado

y escolleras

dotadas por un viento de vidrio

y paladar de cobre.


Ese es el mundo de los epitafios

de las mafias de selvas

y los estigios del bosque

en èl las hadas pervierten el sabor

de los frutos

y el elixir de la luz es otro sentido

otro simbolo cayendo desde el hemisferio.


Y si te detienes ante ello verás la apariencia.

Debajo de ella vibra lo profundo.

Un ejemplo de que eternamente viviremos

no sòlo la providencia de un solo hemisferio.



Guillermo Paredes Mattos

El Beso de los Muertos

Poesía
Bebo en la aurora el beso de los muertos,
la serpentina de espuma sobre la superficie,
cimbreando como el ala rota de una espada.
Entonces, eran míos los minaretes
y quebraba centinelas de nieve en la copa,
donde se alzó alguna vez el resplandor,
ese lampo que necesito de un rocío
o la brasa de una amenaza para vivir.
Bebo la noche de la cual me he separado,
el profeta en sus labios convirtiendo
cada palabra en una pitonisa,
en una melodía que hacia la distancia
dirige sus desiertos
y brama en el exilio de un juguete
azulado por una montaña,
por un amanecer de cristales,
cada uno recogiendo sueños de antorchas
y precipicios devorados por el amor,
ese genio de lumbre levantando incienzos,
emergiendo arenas,
estuarios que inundan el haz del anhelo
y en laberintos de terciopelo lo confunden,
este es el lugar, el tiempo y la mirada,
de ti en la espuma no creas al que espera,
muerde el ojo de un guardían
y abre en la soledad cualquier sepulcro,
hay de aquellos que miran aún el granizo,
hay de aquellos que cogen leyendas de piedras
y escolleras donde fue un guerrero el mar,
y ahora la silueta recuerda que se hizo milenaria
en un sueño.
Pero hoy, fibra apenas de un gigante espera la caricia
que es tormenta,
que vaga en la lejanía mientras su furía
despierta en las entrañas
de aquel que contempla sólo un deseo,
el voluptuoso morir de un hombre,
que descubre entre la piedra y el mar
el maravilloso beso de los muertos.



Guillermo Paredes Mattos

martes, 6 de diciembre de 2011

Terciopelo Subterraneo

Terciopelo Subterraneo


Còmo empezar con una aurora que hable de vidrios
y letras soberanas.

Dònde caer, como el dònde y decirle al mundo que bùsco esa palabra
que devastarà a todas las que algun dìa siguieron
el ejemplo del escrito.

Pero el escrito no es seguridad de nada.

Y me quedo horas sin horas repitiendo la misma mirada
absorta en un pàjaro, incluso abstraido...casi meditabundo, hastiado
de no poder conducirlo a otro mundo.

Dònde vivir, como quien empieza a terminar un palacio de osos
donde misticas panteras muestran terminos
de ensueño a los hados.

Y soy un debil imperio de espinas, debil porque las espinas
al herir lo hacen dentro de una rosa, no en el hola de ese
hombre que llena misticas sus parpadeos.

No sorprenderìa que dentro de poco, esos gluteos los llenen siliconas,
despuès de todo esta es modernidad, tambièn la mìa,
pero hay diferencias,
una de ellas es la siguiente, no conozco un solo poeta en
esta ciudad, el unico que me acompaña se llama guillermo
y lo harà con ese valor que no le teme ni ala vida ni a la muerte.

Serà valor me pregunto, confesarles debo, siento que este mundo
no me pertenece, que cada vez estoy màs lejos de èl
y eso es un riesgo, delicioso, porque al final
soy un buen histrìòn, asumo bien mi papel,
a veces perfectamente
y tanto como la muerte y yo nos tememos.


Còmo terminar, si jamàs he empezado, si vivì en el riesgo,
y siento absoluta y categoricamente
como si alguien asume un papel nuevamente
para no liberarse del mismo.

Oyelo bien, esto es para ti, si no puedes involucrarte
con los papeles de la vida, si no puedes formar parte de este teatro,
entonces cuentale tus cosas a nadie o a nada que es mejor.

Es màs, voy a asumir que tu vida es un infierno.
Voy a asumirlo.
Porque en lo personal, para mì sòlo eres un lider barato.

Y -asumiendo- que tu vida sea un infierno.

Asumiendo...

Tu deber es arrastar ese infierno a tu vida.

Jamàs a nadie.

Si miras un astrio, comprenderàs muy facilmente
que siempre seràn dos cosas diferentes.




Guillermo Paredes Mattos

La Lìnea de la rosa

Uno sabe, se pregunta cosas. Siempre no sabemos
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que mis versos vivirían más que mi alma.

Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme y quien no lo ha hecho, bueno , ese no es mi problema.

Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.


Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
hay que hacerlo.

Es posible jamás nunca vea impreso uno solo de mis versos
en un libro, de ser asi, es como debe ser.

Cuando escrine mi primer poema era un niño, estaba frente al mar, el mar me había llamado
para que le cante y lo hize.

Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón, ni lobos ni corderos,
seres que siguen su camino nada más.

En su camino hay rosas que se cruzan con su alma para acariciarlo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.


Existen, son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.

En una rosa sólo hay que oir el lenguaje de sus petalos.

Para algunos una rosa es el camino hacia algo que los burgueses
han creado, un ejemplo...un concurso...un premio.


Nunca envíe un poema a un concurso, nunca lo haré, no espero nada de nadie, por ello
nadie debe esperar nada de mí.

Lo que esperas de mí no puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.

La explicación es un prostibulo.

Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.

Esa es sabiduría, pero patetica.

Y quien escribe prefiere su tragicomedia.

Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando se lee
el leer es una mantis
y el libro una mariposa.



Guillermo Paredes Mattos

sábado, 3 de diciembre de 2011

Principio de la Noesis

Al fuego porque todo lo convierte en ceniza.

Necesito a la idolatrìa para sostener mi fè y a la fè
para sostener a mi idolatrìa.


Dios era sanguìneo.
Eso sucedìa porque su polis era poètica
y su noche desplegaba, un ideario donde se transtornaba la creaciòn
dentro de un periscopio,
en toda espuma larga. Allì sobre las superficies
hay olas que vuelven estiràndose
como historias de goma que sòlo el vicio de la cresta
puede reclamar y despuès estamos nosotros,
una incisiòn de tu y yo prometiendo làpidas,
noesis en una de noche de espìritus cayendo por el sol
y las cabezas,
por un recorrido de huesos magneticos
supurados por macabros olvidos.

Dios era sanguìneo
nos olvidamos de frente un dìa de espuelas
en que los dirigibles eran amarillos
y partìan interpretando a los cielos,
como si los cielos pudieran ser interpretados.

De ese tiempo
los relàmpagos siguen cayendo
y son trampas de bengalas que incitan molinos
de temblorosos comandos con la nieve,
de electricidades en forma de agua
de iglesias donde mi espalda
enfrentada a las cupulas
ofrece bosques a los campanarios.

Allì un pàjaro, un cuervo de ceniza
molestando a la piedad,
un tormento de pàginas que envuelven
dominios con las fosas
y las tumbas.

No es el imperio de la muerte
tampoco podrìa llamarlo existencia.
Es la luz de un contrincante que besa una pantera
mientras un ente aparece,
limitado por el eter
o la celula,
dos leyendas que ofrecen el lìmite
por necesidad de epilepsias,
por necesidad de visiones.

Dos palacios alterados por la suerte
de un titan o el deseo de una herramienta,
de su suelo esquizoide,
allì donde piso està esperandome un rostro,
una mascara silenciosa de concreto
a quienes los hombres le ocultaron su vida.

Dios era sanguineo.
He podido terminar este poema
pero quiero ser intelectual como un dìa,
en que representaba mentales tufillos con el ganado
cuando era viudo como un vegetal que inunda las raices.

Y por eso dios es sanguineo
Y nunca podrè imitarlo.


Guillermo Paredes Mattos.