Caminamos en el aro dormido de los árboles
trepanando el instante
o el aura de un conocimiento
con pliegues de relojes
en sus brújulas.
No hay deseo en el diluvio
ni las máscaras se forman como el pecado.
No hay esta mejilla o el parpado
de un solsticio demacrado,
enfermo como una superficie de colores
o las calles provenzales
de un adios sin dientes
lucubrando las fuentes del pápiro
cuando dios no muerde.
Y la vida nos encuentra.
Guille.
lunes, 30 de enero de 2012
sábado, 28 de enero de 2012
Reflexion de los Muertos
Pero la divinidad es tambièn ladrido de una pantera
cuando une sus garras para penetrar la memoria,
es la unica manera de obligarla,
de hacerla saber que una desiciòn podrìa elevarla
tanto como arrojarla a los pendulos
y vivir entre pendulos
significa que vivir ha sido en vano.
Un libro, un poema, un salto de dios, una caida de angel
una barbarie o un genocidio, acaso
la realidad no inmortaliza ello cada dìa,
acaso el dìa no lo lleva en sus alas
con el orgullo que deberìa ser desprecio.
A esas cosas nos hemos acostumbrado.
Que facil es estar aqui y asumir papeles
Que simple creer que ese papel es importante para alguien.
Por ello te respeto y tambièn te odio arte.
la luz de tu hipocrecia sueña veleros que puedes llevar
a todas partes y el ser està en comùn
embarrado de espuma
comodo en la modernidad de su plexo
en los subterfugios -casi de estado-
en esas irracionales funciones de burro
y minarete que por ser inasible tuvo que
libar una hoja de sangre
grabalo corazòn, de sangre.
No puedo comprender, el dìa que dejè esta calle
El dìa en que los que me esperan sabran que es inutil
en cualquier lugar del universo encontrarme,
quizà algo sea revelado.
Y mi nombre es guillermo.
Soy azul como la locura de una liendre
recorriendo los astrolabios
que sin amor
para seres como nosotros deja esa cosa,
esa cosa.
Su nombre es existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
cuando une sus garras para penetrar la memoria,
es la unica manera de obligarla,
de hacerla saber que una desiciòn podrìa elevarla
tanto como arrojarla a los pendulos
y vivir entre pendulos
significa que vivir ha sido en vano.
Un libro, un poema, un salto de dios, una caida de angel
una barbarie o un genocidio, acaso
la realidad no inmortaliza ello cada dìa,
acaso el dìa no lo lleva en sus alas
con el orgullo que deberìa ser desprecio.
A esas cosas nos hemos acostumbrado.
Que facil es estar aqui y asumir papeles
Que simple creer que ese papel es importante para alguien.
Por ello te respeto y tambièn te odio arte.
la luz de tu hipocrecia sueña veleros que puedes llevar
a todas partes y el ser està en comùn
embarrado de espuma
comodo en la modernidad de su plexo
en los subterfugios -casi de estado-
en esas irracionales funciones de burro
y minarete que por ser inasible tuvo que
libar una hoja de sangre
grabalo corazòn, de sangre.
No puedo comprender, el dìa que dejè esta calle
El dìa en que los que me esperan sabran que es inutil
en cualquier lugar del universo encontrarme,
quizà algo sea revelado.
Y mi nombre es guillermo.
Soy azul como la locura de una liendre
recorriendo los astrolabios
que sin amor
para seres como nosotros deja esa cosa,
esa cosa.
Su nombre es existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
viernes, 27 de enero de 2012
La Criatura del Vellocino
Sé de mi sabiduría y dentro de ella un paso andrógino.
Una huella de pubis como trapecistas de laberintos e iridiscencias
de labios que sensualizan el hado hasta que todo es inasible,
más que la pronunciación y su epifanía.
Pero junto al mar nacen nuestras heridas y no hay que tener
miedo ante su llegada, una herida es el universo
mostrandonos la distancia,
llevándonos más lejos.
Sé de mi sabiduria, de esa armonía en la arena cuya caricia
tiene el drama de un sueñoen la marea,
ese sueño que es entregado por la muerte
a la orilla.
Hubo un tiempo en que al mirar el cielo
pensaba que los pájaros buscaban un nombre, pero no
ellos al igual que el hombre buscan un libro,
un libro sin páginas ni palabras
donde no hable la vida ni la muerte
donde la naturaleza no sea voluntad y el significado
no sienta el poder de convencer un sonido en
ese evangelio llamado silaba.
Y no hay sabiduría en el fondo que no se engañe ante
las cosas, ante ese brillo llamado objeto,
ante ese cristal que puede deslumbrar lo invisible
má�s no la transparencia
y la transparencia es el pubis que vendrá
para aquellos que incluso habrán dejado
atrá�s los profetas.
Y recorren su camino más sólos, incluso que la propia soledad.
Y en este camino no existen dioses ni demonios
para acompañarlos.
Barranco, 7 de setiembre del 2004
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Una huella de pubis como trapecistas de laberintos e iridiscencias
de labios que sensualizan el hado hasta que todo es inasible,
más que la pronunciación y su epifanía.
Pero junto al mar nacen nuestras heridas y no hay que tener
miedo ante su llegada, una herida es el universo
mostrandonos la distancia,
llevándonos más lejos.
Sé de mi sabiduria, de esa armonía en la arena cuya caricia
tiene el drama de un sueñoen la marea,
ese sueño que es entregado por la muerte
a la orilla.
Hubo un tiempo en que al mirar el cielo
pensaba que los pájaros buscaban un nombre, pero no
ellos al igual que el hombre buscan un libro,
un libro sin páginas ni palabras
donde no hable la vida ni la muerte
donde la naturaleza no sea voluntad y el significado
no sienta el poder de convencer un sonido en
ese evangelio llamado silaba.
Y no hay sabiduría en el fondo que no se engañe ante
las cosas, ante ese brillo llamado objeto,
ante ese cristal que puede deslumbrar lo invisible
má�s no la transparencia
y la transparencia es el pubis que vendrá
para aquellos que incluso habrán dejado
atrá�s los profetas.
Y recorren su camino más sólos, incluso que la propia soledad.
Y en este camino no existen dioses ni demonios
para acompañarlos.
Barranco, 7 de setiembre del 2004
Guillermo Isaac Paredes Mattos
lunes, 23 de enero de 2012
Dinastìa de Arboles
Arbol, antes que tù y la imaginaciòn ya habìa precavido que no me seguirìas.
Podemos si quieres hablar de la abstracciòn, del pensamiento y de tus hojas caidas.
Incluso podemos contar las silabas de todas filosofìas, amen de aquellas
que ni siquiera seràn alcanzadas por el hombre.
Pero hay cosas, no te escribo por imaginaciòn o por àrbol,
en el fondo, no sè si te escribo, mi posiciòn aquì no tiene mas significado
que aquel que jamàs corre hacia la poesìa.
Asumamoslo, ante ella siempre vamos en contra.
Y por màs dialectica que juegue en la realidad
tus dimensiones siempre seràn amarillas y no porque ello
sea el fin de tus hojas. Yo, no estoy hablando de ningun otoño.
Es posible que nunca me comprendas y es justo.
Jamàs me comprendì a mì mismo,
eso no tiene ningun nombre, no es poètica pues para
hacer poètica se necesita ser teòrico.
Y sòlo soy alguien que mira por la noche, que no se enriquece con nada,
que mira con sospecha, a veces con desiluciòn, para quien escribe
eso de la llegada a la orilla por los barcos
es una alegorìa, pero nunca lo entendiste,
tomaste la palabra, empero nunca fuiste hasta su sangre,
igual que mi yo.
Arenas de espuma dilatan en mis ojos
el parpado brotado en la iridiscencia,
mercurios de savia, dan al hombre el conocimiento
que usurpa el verbo de un sol
al recorrer sus cabelleras, sean cuales sean..
Ese es el pànico de un portento que atesora reliquias
que se burla misterioso
que se rìe de mi son gnosticismo.
Arbol, sè que cuando me retirè de tu soledad
tu contemplaràs la mìa y no lo siento,
nacì para ver màs alla incluso del allà,
eso es un hecho, un hecho como decir pàjaro o naturaleza
y no nos engañemos, amado mìo.
Nos nos engañemos y sigue cantando entre las sombras
rodeado de grafitis y dinastìas de lobos.
Guillermo Isacc Paredes Mattos.
Podemos si quieres hablar de la abstracciòn, del pensamiento y de tus hojas caidas.
Incluso podemos contar las silabas de todas filosofìas, amen de aquellas
que ni siquiera seràn alcanzadas por el hombre.
Pero hay cosas, no te escribo por imaginaciòn o por àrbol,
en el fondo, no sè si te escribo, mi posiciòn aquì no tiene mas significado
que aquel que jamàs corre hacia la poesìa.
Asumamoslo, ante ella siempre vamos en contra.
Y por màs dialectica que juegue en la realidad
tus dimensiones siempre seràn amarillas y no porque ello
sea el fin de tus hojas. Yo, no estoy hablando de ningun otoño.
Es posible que nunca me comprendas y es justo.
Jamàs me comprendì a mì mismo,
eso no tiene ningun nombre, no es poètica pues para
hacer poètica se necesita ser teòrico.
Y sòlo soy alguien que mira por la noche, que no se enriquece con nada,
que mira con sospecha, a veces con desiluciòn, para quien escribe
eso de la llegada a la orilla por los barcos
es una alegorìa, pero nunca lo entendiste,
tomaste la palabra, empero nunca fuiste hasta su sangre,
igual que mi yo.
Arenas de espuma dilatan en mis ojos
el parpado brotado en la iridiscencia,
mercurios de savia, dan al hombre el conocimiento
que usurpa el verbo de un sol
al recorrer sus cabelleras, sean cuales sean..
Ese es el pànico de un portento que atesora reliquias
que se burla misterioso
que se rìe de mi son gnosticismo.
Arbol, sè que cuando me retirè de tu soledad
tu contemplaràs la mìa y no lo siento,
nacì para ver màs alla incluso del allà,
eso es un hecho, un hecho como decir pàjaro o naturaleza
y no nos engañemos, amado mìo.
Nos nos engañemos y sigue cantando entre las sombras
rodeado de grafitis y dinastìas de lobos.
Guillermo Isacc Paredes Mattos.
sábado, 21 de enero de 2012
Los Dioses Postmodernos
No es posible comprender.
Tampoco extasiarme un dìa en que seguramente
uno que otro ha de llamarlo
pasado.
Pero la divinidad es tambièn ladrido de una pantera
cuando une sus garras para penetrar la memoria,
es la unica manera de obligarla,
de hacerla saber que una desiciòn podrìa elevarla
tanto como arrojarla a los pèndulos
y vivir entre pèndulos
significa que vivir ha sido en vano.
Un libro, un poema, un salto de dios, una caida de angel
una barbarie o un genocidio, acaso
la realidad no inmortaliza ello cada dìa,
acaso el dìa no lo lleva en sus alas
con el orgullo que deberìa ser desprecio.
A esas cosas nos hemos acostumbrado.
Que facil es estar aqui y asumir papeles
Que simple creer que ese papel es importante para alguien.
Por ello te respeto y tambièn te odio arte,
la luz de tu hipocrecia sueña veleros que puedes llevar
a todas partes y el ser està en comùn
embarrado de espuma
comodo en la modernidad de su plexo
en los subterfugios -casi de estado-
en esas irracionales funciones de burro
y minarete, que en su desdecimiento
libò una hoja de sangre
grabalo corazòn, de sangre.
No puedo comprender, el dìa que deje esta calle
el dìa en que los que me esperan sabran que es inutil
en cualquier lugar del universo encontrarme,
quizà algo sea revelado.
Y mi nombre es guillermo.
Soy azul como la locura de una liendre
recorriendo los astrolabios
que sin amor
deja esa cosa...esa cosa.
Està llena de barbaries y la ùnica pronunciaciòn
ante sus dioses postmodernos
es existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Tampoco extasiarme un dìa en que seguramente
uno que otro ha de llamarlo
pasado.
Pero la divinidad es tambièn ladrido de una pantera
cuando une sus garras para penetrar la memoria,
es la unica manera de obligarla,
de hacerla saber que una desiciòn podrìa elevarla
tanto como arrojarla a los pèndulos
y vivir entre pèndulos
significa que vivir ha sido en vano.
Un libro, un poema, un salto de dios, una caida de angel
una barbarie o un genocidio, acaso
la realidad no inmortaliza ello cada dìa,
acaso el dìa no lo lleva en sus alas
con el orgullo que deberìa ser desprecio.
A esas cosas nos hemos acostumbrado.
Que facil es estar aqui y asumir papeles
Que simple creer que ese papel es importante para alguien.
Por ello te respeto y tambièn te odio arte,
la luz de tu hipocrecia sueña veleros que puedes llevar
a todas partes y el ser està en comùn
embarrado de espuma
comodo en la modernidad de su plexo
en los subterfugios -casi de estado-
en esas irracionales funciones de burro
y minarete, que en su desdecimiento
libò una hoja de sangre
grabalo corazòn, de sangre.
No puedo comprender, el dìa que deje esta calle
el dìa en que los que me esperan sabran que es inutil
en cualquier lugar del universo encontrarme,
quizà algo sea revelado.
Y mi nombre es guillermo.
Soy azul como la locura de una liendre
recorriendo los astrolabios
que sin amor
deja esa cosa...esa cosa.
Està llena de barbaries y la ùnica pronunciaciòn
ante sus dioses postmodernos
es existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
miércoles, 18 de enero de 2012
La Agonía Inasible
Somos algo de ciudad que cae.
Que elige y describe las notas de un sol paradójico.
Digo que transgredir es asunto espíritual y no gramático.
Por ello cuando veo sorpresa hay inutiles rompezabezas.
Esto es pára ti, que has tomado un poco de aqui, un poco de allá
sin saber por donde has caminado.
No huelo ni siquiera semántica es tus versos.
Antes que nada debo decir que la poesía no debe sorprender a nadie.
Eso significa que hay seres que no pueden encontrar esa palabra.
Allá ellos.
Sigo un camino y es mío como las paredes del cielo
como la poetica sagrada de una religión que no puede concebirse.
Me pertenece como una historía de ese psicologismo
que no puede separara las alas del conocimiento
y todo lo reduce a una expresión, a un sentimiento
esto va para aquellos que piensan que dos seres son todo,
eso es sólo ironía
y detrás de ella un ala burguesa
rie de ti y de mí con las hojas de una lapida
cortando las cabezas de un niño.
Tengo sus craneos
puedo iluminar su memoria y humedecer
sus silencios de estíos
repitiendo las albuferas
de las que no puedes salir por miedo a la historía.
Podría morir igual que tú
pero soy conciente esa muerte
que desciende con sentencias de dios
y un epitafio de hogueras.
Camino por el verso
sin esperar una noche
deletreo en él las esquirlas
ignoro sus frases paganas
porque ignorar es a veces principio.
Me toco con las palabras de un astro
digerido por gusanos
y agujeros en el fondo no tan negros.
Finalmemte repito.
La transgresión es espiritual
y no poética.
Y si quieres puedes venir a mi lado.
No porque pueda mostrartela.
Agonizaremos juntos en el viaje
hacia ella.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Que elige y describe las notas de un sol paradójico.
Digo que transgredir es asunto espíritual y no gramático.
Por ello cuando veo sorpresa hay inutiles rompezabezas.
Esto es pára ti, que has tomado un poco de aqui, un poco de allá
sin saber por donde has caminado.
No huelo ni siquiera semántica es tus versos.
Antes que nada debo decir que la poesía no debe sorprender a nadie.
Eso significa que hay seres que no pueden encontrar esa palabra.
Allá ellos.
Sigo un camino y es mío como las paredes del cielo
como la poetica sagrada de una religión que no puede concebirse.
Me pertenece como una historía de ese psicologismo
que no puede separara las alas del conocimiento
y todo lo reduce a una expresión, a un sentimiento
esto va para aquellos que piensan que dos seres son todo,
eso es sólo ironía
y detrás de ella un ala burguesa
rie de ti y de mí con las hojas de una lapida
cortando las cabezas de un niño.
Tengo sus craneos
puedo iluminar su memoria y humedecer
sus silencios de estíos
repitiendo las albuferas
de las que no puedes salir por miedo a la historía.
Podría morir igual que tú
pero soy conciente esa muerte
que desciende con sentencias de dios
y un epitafio de hogueras.
Camino por el verso
sin esperar una noche
deletreo en él las esquirlas
ignoro sus frases paganas
porque ignorar es a veces principio.
Me toco con las palabras de un astro
digerido por gusanos
y agujeros en el fondo no tan negros.
Finalmemte repito.
La transgresión es espiritual
y no poética.
Y si quieres puedes venir a mi lado.
No porque pueda mostrartela.
Agonizaremos juntos en el viaje
hacia ella.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Monólogo del Vidrio
Duerme ahora que todo esta muerto
y nada va a despertarlo.
No creas en la inocencia
ella es sòlo un culpable.
De la inspiraciòn tengo un momento
algo como latrocinio cuya perversiòn
se escribe sin verbo debajo de la arena
Este es el terciopelo de un cadaver sumergido
su noche es de catalinas y bicicletas,
y puedo mirar
acercarme a esa sensibildad donde seguramente nada
ni nadie
ni siquiera mi espiritu encontrara su cuerpo.
Por eso es que voy tras ella.
Guillermo Isaac paredes mattos
y nada va a despertarlo.
No creas en la inocencia
ella es sòlo un culpable.
De la inspiraciòn tengo un momento
algo como latrocinio cuya perversiòn
se escribe sin verbo debajo de la arena
Este es el terciopelo de un cadaver sumergido
su noche es de catalinas y bicicletas,
y puedo mirar
acercarme a esa sensibildad donde seguramente nada
ni nadie
ni siquiera mi espiritu encontrara su cuerpo.
Por eso es que voy tras ella.
Guillermo Isaac paredes mattos
sábado, 14 de enero de 2012
El Cìrculo del Diluvio
No sè si la lìnea lleva un pàjaro o se esconde
en ella un diluvio.
Acaso la atrocidad tense su papel de escena
cuando es opañp en su espìritu.
Y hasta un drama llega con torpor de nieve y enciende
la orilla, el mar sacrificando verbos
dentro del sonido.
De esa cùpula donde el enjambre es mirador de rìo,
manantial de trechos donde la superficie
recoge la mejilla de un cuerpo
oprimiendo animales, miro
los exhalos de mi vida.
Pero sedimentos de un amanecer
son calles que rozan mensajes
de citaras y botellas,
y hasta el veneno es complice
de la estaciòn
dirigiendo hacia el hemisferio sus halos,
asi que me desvanezco con paciencia.
Dirè que podrìa morir en la tierra.
Dirè que mi agonìa es humana y mortal para ser agonìa
pero el astro està oculto en cada pulmòn
observando el color de mis entrañas,
uniendose al soplo que llega desde fuera.
La narìz es tambièn un camino.
Mi destino no lo sabìa.
No sè si debo tomar este vidrio
si colgar estelas es ceder al recuerdo
de un dìa posiblemente en las paredes
cortante como el mineral
o el monto que hay
en cada treta.
Serà por eso que el motìn en cada espacio
siempre sucede entre letras.
Guillermo Paredes Mattos
en ella un diluvio.
Acaso la atrocidad tense su papel de escena
cuando es opañp en su espìritu.
Y hasta un drama llega con torpor de nieve y enciende
la orilla, el mar sacrificando verbos
dentro del sonido.
De esa cùpula donde el enjambre es mirador de rìo,
manantial de trechos donde la superficie
recoge la mejilla de un cuerpo
oprimiendo animales, miro
los exhalos de mi vida.
Pero sedimentos de un amanecer
son calles que rozan mensajes
de citaras y botellas,
y hasta el veneno es complice
de la estaciòn
dirigiendo hacia el hemisferio sus halos,
asi que me desvanezco con paciencia.
Dirè que podrìa morir en la tierra.
Dirè que mi agonìa es humana y mortal para ser agonìa
pero el astro està oculto en cada pulmòn
observando el color de mis entrañas,
uniendose al soplo que llega desde fuera.
La narìz es tambièn un camino.
Mi destino no lo sabìa.
No sè si debo tomar este vidrio
si colgar estelas es ceder al recuerdo
de un dìa posiblemente en las paredes
cortante como el mineral
o el monto que hay
en cada treta.
Serà por eso que el motìn en cada espacio
siempre sucede entre letras.
Guillermo Paredes Mattos
Historias de Angeles
Asi en las esquinas veo el movimiento de un ángel,
hay ruidos en sus pasos que evocan viejas fábricas
hay en sus parpados y pupilas civilizaciones.
Asi en sus maneras se vence nuevamente al oido,
sin ninguna palabra, sin ningún adjetivo,
demacrado como una máscara de aceite,
como una evolución, impregnando de naves las uñas
o el mundo de una máquina ofrecido a los halos,
antes que ellos transformen la ceniza.
Y es la minúscula el soporte para contemplar su mirada
el cielo de alacran cubierto por las hojas,
la vereda que musita o el cirio borrando
los plurales de cualquier prodigio.
Y es un soneto lleno de remordimientos,
sin ludicismos ni epopeyas,
nautico como un encantamiento
llenando de urbes los astrales.
Asi en las esquinas deslumbra su evangelio
escondiendo su orgía de nave transparente.
Su verguenza es de dios y su cirugía
de pájaro.
Nunca sabrá que de él nombró un hombre.
Guillermo Paredes Mattos
hay ruidos en sus pasos que evocan viejas fábricas
hay en sus parpados y pupilas civilizaciones.
Asi en sus maneras se vence nuevamente al oido,
sin ninguna palabra, sin ningún adjetivo,
demacrado como una máscara de aceite,
como una evolución, impregnando de naves las uñas
o el mundo de una máquina ofrecido a los halos,
antes que ellos transformen la ceniza.
Y es la minúscula el soporte para contemplar su mirada
el cielo de alacran cubierto por las hojas,
la vereda que musita o el cirio borrando
los plurales de cualquier prodigio.
Y es un soneto lleno de remordimientos,
sin ludicismos ni epopeyas,
nautico como un encantamiento
llenando de urbes los astrales.
Asi en las esquinas deslumbra su evangelio
escondiendo su orgía de nave transparente.
Su verguenza es de dios y su cirugía
de pájaro.
Nunca sabrá que de él nombró un hombre.
Guillermo Paredes Mattos
jueves, 12 de enero de 2012
Eufonìa Amarilla
Fuè un conocimiento suicida
el que escribiò mi soledad.
Fueron sus alas aquellos dioses encontrando
mi lecho,
el instante y la brùjula donde
ninguna estrella
miraba sus pulmones y un dìa
evoca bicicletas de muertos amarillos.
Fue esa noche donde los alamares
envuelven trapecios
y se presume del hilo
como de alguna conexiòn con los hados
y recita el dedo su virginal martillo.
Ven amor, espìritu de infierno en mis venas
ni siquiera un demonio llegarà a rescatarte.
Junta violines de duendes en tus pàginas
hasta que seas aborrecido,
que sea tu memoria el conocimiento
de àrboles
y leyendas
y como entonces en lugar de ciudades
miraremos la linfa
y como entonces en lugar de calles
caminaremos por el velo
y en vez de hombres
seràn violines de duendes
quienes se inclinaran en el oido.
Fue un duende,
su muerte aùn tiene estelas de trigo
y una dimensiòn con el polen
junta sus invisibles abejas
para desafìar a los mares.
Habla tentaciòn
no somos tan temerarios como parecemos
pero mordemos cada noche
porque el aura llega con mascaras de nieve
serenas en la eufonìa de un madrigal purgatorio.
Transparente. Ludico. Tenebroso.
Pero dejando danzar en mi boca
el violin de sus duendes.
Guillermo Paredes Mattos
el que escribiò mi soledad.
Fueron sus alas aquellos dioses encontrando
mi lecho,
el instante y la brùjula donde
ninguna estrella
miraba sus pulmones y un dìa
evoca bicicletas de muertos amarillos.
Fue esa noche donde los alamares
envuelven trapecios
y se presume del hilo
como de alguna conexiòn con los hados
y recita el dedo su virginal martillo.
Ven amor, espìritu de infierno en mis venas
ni siquiera un demonio llegarà a rescatarte.
Junta violines de duendes en tus pàginas
hasta que seas aborrecido,
que sea tu memoria el conocimiento
de àrboles
y leyendas
y como entonces en lugar de ciudades
miraremos la linfa
y como entonces en lugar de calles
caminaremos por el velo
y en vez de hombres
seràn violines de duendes
quienes se inclinaran en el oido.
Fue un duende,
su muerte aùn tiene estelas de trigo
y una dimensiòn con el polen
junta sus invisibles abejas
para desafìar a los mares.
Habla tentaciòn
no somos tan temerarios como parecemos
pero mordemos cada noche
porque el aura llega con mascaras de nieve
serenas en la eufonìa de un madrigal purgatorio.
Transparente. Ludico. Tenebroso.
Pero dejando danzar en mi boca
el violin de sus duendes.
Guillermo Paredes Mattos
Poètica del Fuego
Poética del Fuego
Cae en estos navíos como
cualquier conquista.
Mediterraneo y esférico
continua la obra de la llama.
Pero mis parpados, humedos
como las sílabas de su soledad,
enmascaran todo lo que puedan decirme
y el mundo vuelve a este jardín
de predicados,
donde salvas y goletas
ensordecen un río,
una calle como el mineral,
una veste de galerías cumpliendo ciclos
con la distancia,
salivas de espinas y una existencia
elevando dirigibles,
ruidos de electricidad y bicicletas.
Por un lado estas las dunas
por el otro, una consigna
después el ideario del verbo vuelve
a las constelaciones
y es extraño respirar una ventana,
ser el hermeneuta
de un hilo roto,
acceder a batallas con los líquidos,
dentro, muy lejos de la arena.
Y es extraño como una posibildad
derramar esa hipótesis,
que mi alma teje para los árboles
respirar entre litros de laminas,
ver en el mar la postrera condición
del que miente.
Por ello antes que su poética me engañe
yo elevo esta mentira al cielo.
Guillermo paredes mattos
Cae en estos navíos como
cualquier conquista.
Mediterraneo y esférico
continua la obra de la llama.
Pero mis parpados, humedos
como las sílabas de su soledad,
enmascaran todo lo que puedan decirme
y el mundo vuelve a este jardín
de predicados,
donde salvas y goletas
ensordecen un río,
una calle como el mineral,
una veste de galerías cumpliendo ciclos
con la distancia,
salivas de espinas y una existencia
elevando dirigibles,
ruidos de electricidad y bicicletas.
Por un lado estas las dunas
por el otro, una consigna
después el ideario del verbo vuelve
a las constelaciones
y es extraño respirar una ventana,
ser el hermeneuta
de un hilo roto,
acceder a batallas con los líquidos,
dentro, muy lejos de la arena.
Y es extraño como una posibildad
derramar esa hipótesis,
que mi alma teje para los árboles
respirar entre litros de laminas,
ver en el mar la postrera condición
del que miente.
Por ello antes que su poética me engañe
yo elevo esta mentira al cielo.
Guillermo paredes mattos
lunes, 2 de enero de 2012
Subjetividad del Objeto
El objeto posee subjetividad.
Ella es racional como la circunferencia de un mecànico
bajo una aurora de iluminaciòn
juzgada por el dìa.
El dìa ante el amanecer es un verdugo.
Lo condena ante tanta noche dejada en la memoria.
El objeto,
quisera alejarlo de toda gnoseologìa
quisiera incluso que no fuera ente.
Que su existencia fuera tan humana
como este escrito carnivoro, animal
y salvaje como el beso de dios.
Y no puedo engañarme
dios es un homicida, el màs sutil
y perdòn por este giro teologico,
el texto es siempre un juego de ajedrez
entre el hombre y lo divino.
Y los angeles tanto como los demonios tienen
una mirada que queramoslo o no
no desciende de un cronometro,
un cronometro es decir que el mundo empieza
cuando una obligaciòn nos despierta,
cuando nos involucramos a fuerza de hilos.
Los mìos son tejidos por arañas.
No siento, ni siquiera siento como quisiera.
Pero la pregunta es.
Acaso siento como el sentir quisiera,
esa es una pretensiòn
y allì no hay bosques ni maravillas que hablen
y podamos asi, acortar distancias
a la poesìa,
a pesar que la magia llegue vestida de espectros
de craneos debajo del agua, por ello
puedo ser poetico como una ventana
puedo incluso respirar la voz de una pulsiòn
en las chacras.
Ello podrìa ser una alucinaciòn
sino se alimentara entre lucidos papeles
esa es una soberbia, un orgullo
un orgullo tan extraño como el debil equilibrio
de mi vida.
Y este evangelio es para aquellos que siguen
como los simbolos
la histeria de un halo, porque el halo
es dueño de aquello
que bajo las serpientes
llamase psicologìa.
En crepusculos como este arroja al oceano
todos sus idolos.
Y afirmo personalmente, estas palabras no son profecìa
ni maldiciòn para el poema.
Es lo que me ha tocado vivir.
Y allì no hay dioses ni demonios que valgan.
Guillermo Paredes Mattos.
Ella es racional como la circunferencia de un mecànico
bajo una aurora de iluminaciòn
juzgada por el dìa.
El dìa ante el amanecer es un verdugo.
Lo condena ante tanta noche dejada en la memoria.
El objeto,
quisera alejarlo de toda gnoseologìa
quisiera incluso que no fuera ente.
Que su existencia fuera tan humana
como este escrito carnivoro, animal
y salvaje como el beso de dios.
Y no puedo engañarme
dios es un homicida, el màs sutil
y perdòn por este giro teologico,
el texto es siempre un juego de ajedrez
entre el hombre y lo divino.
Y los angeles tanto como los demonios tienen
una mirada que queramoslo o no
no desciende de un cronometro,
un cronometro es decir que el mundo empieza
cuando una obligaciòn nos despierta,
cuando nos involucramos a fuerza de hilos.
Los mìos son tejidos por arañas.
No siento, ni siquiera siento como quisiera.
Pero la pregunta es.
Acaso siento como el sentir quisiera,
esa es una pretensiòn
y allì no hay bosques ni maravillas que hablen
y podamos asi, acortar distancias
a la poesìa,
a pesar que la magia llegue vestida de espectros
de craneos debajo del agua, por ello
puedo ser poetico como una ventana
puedo incluso respirar la voz de una pulsiòn
en las chacras.
Ello podrìa ser una alucinaciòn
sino se alimentara entre lucidos papeles
esa es una soberbia, un orgullo
un orgullo tan extraño como el debil equilibrio
de mi vida.
Y este evangelio es para aquellos que siguen
como los simbolos
la histeria de un halo, porque el halo
es dueño de aquello
que bajo las serpientes
llamase psicologìa.
En crepusculos como este arroja al oceano
todos sus idolos.
Y afirmo personalmente, estas palabras no son profecìa
ni maldiciòn para el poema.
Es lo que me ha tocado vivir.
Y allì no hay dioses ni demonios que valgan.
Guillermo Paredes Mattos.
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