viernes, 9 de marzo de 2012

Mis Manantiàles de Sangre

Antes que intuir, percibir simboliza un calle.
Despues caminar es ya un mundo seco.

Un lugar que ha perdido la realidad de sus ojos
un corazón que pudo transformarlo en espíritu
un desierto para que lo haga encontrarse con el verbo.

Antes que intuir el pensamiento regresa a una noche
a una mandibula, a una ventana
y es seguro morir y renacer como lo hace un momento.

Cúal será su secreto.

Las luces se abren ahora, sus esqueletos son de fuego,
sus átomos se dividen entre bolidos que buscan infiernos
como lo invisible,
ascenciones como la poética de un hilo en los dedos
de una página vacía en las manos.

Cuéntame herida, que abrías hecho si no te hubiera creado.

Si mi frente no te hubiera tomado del dolor
para transformarte en idea.

Dime barro, cuantos dias recogen la necesidad
de esa generación que muere entre trenes,
segura como un cristal en el vidrio
como un oráculo en el sueño.

Antes que intuir, el universo es un lecho
y aunque haya construido una cama para posar mi cuerpo
se que un un día la eternidad me llevará hacia él.

Fulgores de un rapto donde la nieve es perpetua
mortales solsticios hoy golpean mi cara.

Porqué el olvido no me encontró antes que
este malabarismo.

Este amanecer que semeja siempre fortalezas
de hierba
contando en el filo del celajes de un labio
de una centella cayendo en el pecho.

Porque sólo asi se construyen manantiales
de sangre.



Guillermo Paredes Mattos

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