lunes, 26 de marzo de 2012

El Olvido de la Memoria

La noche ha pasado
y sin saber dònde despierto.
No recuerdo los lugares por los cuales caminé,
los parajes donde el sueño tiene sus mares y bosques,
su cita con la magia,
su tregua con el amor y el dolor.
Dónde estuviste espíritu, porquè ahora
bajo la luz y el celeste
no me ofreces un solo recuerdo, una silueta
una imagen que pueda formar en esta soledad
para entregarla a la mía.
De nuevo soy un naufrago, mis palabras sólo llevan
en su corazón la deriva.
En qué praderas vida estuvimos,
qué cielos contemplamos,
que cantos oimos.
Dime cómo eran las alas que se sostenían
en el viento
De qué color eran los árboles y las hojas.
Cuéntame cómo llegaba el amor a cada hombre.
Porqué tenemos que volver a la realidad
y no quedarnos eternamente donde la nada es un dios
que muestra su himno más secreto.
Aquel que esta mañana
condenado a la realidad,
sólo sueño.



Guillermo Paredes Mattos

martes, 20 de marzo de 2012

Vellocino del Sueño

Preparaba esta noche para ser imitado.
Y fiel a mi interpretaciòn
de las luces
vì al brillo involucrar mafias paganas.

Traducìan extrañamente los aires
los vidrios de una redenciòn iluminada de sepia
de cartilagos y seres oscuros,
llevando candelabros de crepùsculos
en sus interiores,
en esa certidumbre donde la intimidad
redunda en la duda,
como una sabidurìa perpetuada por
àrboles amarillos.

Abundaban los cirios en lapidas de hierro
y furiosos titanes volvìan a destruir las cosas.
Los violines y musicas no representaban
ya a nadie.

Y en esa muerte vì al pàjaro
descender hermafrodito entre lubricantes de polvo
dando pasos de rada marina
y terrestre,
era un gemido iniciandose en morgues de rosas
donde aùn la belleza pregunta en cada acontecer
por mi aliento,
por ese exhalo que dejè en la penumbra
conjurando al espectro del pètalo
de un ciego hemisferio donde
me hacìa tenebroso
y mi lengua se llenaba de virgenes y santos.

Oh dios, tù que eres principe de tumbas y purgatorios
que diste a la libelula el tridente
de los mensajeros,
los senos de un cancerbero llenando tripulaciones
de barro,
el verso maestro de la venganza,
la poetica del feretro nocturno y su llegada
dentro de un patriarca de sed que toma baules
de un reino
donde dialoga el vellocino.

De un reino indomito y sensato
llamado providencia.



Guillermo paredes mattos

sábado, 17 de marzo de 2012

La Muerte de los Cisnes

El misterio debería saber que dentro de él no
hay razones.
También debería de vez en cuando olvidar al poeta.
La poesía es la más grande subjetividad inventada
por los hombres.
Evidencia de ello son los minotauros
de noche se acercan para tomar un beso,
ese beso claro está dejado por la mano
en árboles de sepia.

El misterio debería tener una pisada
no esperar todo porque en el fondo es caer por la nada
lo dije una vez frente a mí,
mi pensamiento sólo es la relexión de una figura.

Partes de iguanas entre mis ojos
metáforas de ruido y filologias
para llevar la sed de nadie...

El que quiera frotar lámparas
que aprenda a travesar su desierto.





Guillermo Paredes Mattos

La Muerte de los Cisnes

El misterio debería saber que dentro de él no
hay razones.
También debería de vez en cuando olvidar al poeta.
La poesía es la más grande subjetividad inventada
por los hombres.
Evidencia de ello son los minotauros
de noche se acercan para tomar un beso,
ese beso claro está dejado por la mano
en árboles de sepia.

El misterio debería tener una pisada
no esperar todo porque en el fondo es caer por la nada
lo dije una vez frente a mí,
mi pensamiento sólo es la relexión de una figura.

Partes de iguanas entre mis ojos
metáforas de ruido y filologias
para llevar la sed de nadie...

El que quiera frotar lámparas
que aprenda a travesar su desierto.





Guillermo Paredes Mattos

El Neologismo del Verbo

Cuando una vocal haya sido encerrada en una palabra.
Cuando el universo no sea de consonantes.
Cuando el fìn de estas sìlabas sean oraciones
y tan efimeras hayan cruzado mi mesa
mi paso de azufre
mi melodìa de ayuno y es que el lenguaje
es un hambre en cadencia de idioma
que coteja regiones lejos del agua y la lluvia.

Y desde el hierro vuelva a mirar conjunciones
la dimensiòn de dios en una lucidez de campanas
en una razòn de veleros predicando en forma de nieve
en gramatica de sienes y ventanas
donde mira un angel los restos de un dìa
las cenizas de una hoja insinuada nada màs
en los sueños,
mas o menos asi actùa el verso.

Cuando esta miscelania
haya sentenciado un punto en los margenes
disfrazando de teatro
el màgico malabarismo que empieza
en la sepia.

Entonces, seguramente serà entonces,
el verbo me dirà de donde llegan los hombres
de què àrbol caen los rostros
en què sitio la estela ha dado
luz a un espìritu en ruta de paraìso
con religiòn de fuego e infierno.





Guillermo Paredes Mattos

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los Manuscritos del Cielo

El halo de culquier confín nos pregunta...èsta mañana un río corre como un purgatorio dentro de una palabra y el que agita presiente que no es allí donde se abre el universo, en realidad se cierra.

Es que hay cosas que abàndono para un conocimiento que es plaga de avenidas y esperas, en realidad es esto lo único que el mundo puede ofrecernos...la realidad.

Pero en cada esquina, la muerte de un caballo arroja sus labios a mis sentidos y entre sepulturas de nardos, sé que voy a respirar entre manuscritos de cielos.

Y en cada catalina hay una bicicleta de arcanas biologías con el oxido, que el hierro se separo de la vida para ver en sus átomos lo que no ha de moverse.

Y todo empieza a deslizarse, como una ignominia, apresurando las fuentes de una cadena, atesorando ese brillo de puas donde está paralizada la espina.

Esa es la presencia de un homicida que roba palacios, que no puede victimar ni ser victimado, esa es la inutil herencia junto a la albumina, en las pertigas del sueño, en los aires del petróleo.

Canta allí donde no hay sino ese barranco, ludico en esclavos de arena, aquellos cuya condena no nos inspira jamás a que podamos liberarlos.

Todo lo contrario, son como musas que caminan en nuestras mejillas como una galaxia de gatos, son reflexiones del miedo antes de caer asesinado por eso que la voluntad concibe como el arrojo.

Bastardo de prudencia, me rio de ese pudor que sirve para conquistar orgullos, como buen animal de soledades leo el tufo de aquel que ha pecado aún en una palabra, en tu tufo todavía te traiciona una sílaba.

Ese es el verdadero pudor, aquel que donde la conciencia va hacia una nave amarilla para ver en cualquier naturaleza el fondo de feudos y de manantiales.

No estoy de linfa porque a cada momento la ética de cualquier significado puede perderse y aquellos que parten, saben que tarde o temprano o más temprano que tarde iré tras ellos.

Que esto empieza como una revolución y termina como un cartilago es algo que esboze para días como este, donde una generación es malévola como una mitología, como un equino fermentandose en el aire, como este estado, mitad presencia, mitad camino de los barcos.

El halo de cualquier confín nos pregunta y en cada lejanía las manos vibran entre árboles varados por el viento, entre equinoccios derramando mujeres, entre efebos de cirios que representan continentes de proas y extinciones.

Y del viejo solsticio de mis dromedarios, sé que responder es un nudo de imaginaciones, quizá la idea rompa uno de ellos, quizá, pero suceda o no, frente a este fuego lo único que aún me mantiene maniobrando en el sueño son los violines de una leyenda.




Guillermo Paredes Mattos

martes, 13 de marzo de 2012

Filologìa de Monos

Lo necesario no es vivir, lo necesario es crear
Pessoa





Advierto en cada fìn que el brillo
es efebo de extrañas superficies. He roido todas,
ahora mi espìritu muerde bajo ellas.

Yo era un niño que jugaba en puentes marinos,
en dioses astrales confundièndose unido a epopeyas de cielos,
ahora debo semejar entes sumergièndose en probetas y angeles
de barro.

Hay algo màs profundo que escarbar la tierra
por supuesto.
Por ejemplo este momento, es una abstracciòn
moderada por las sienes.
Lo repito, por las sienes, no hablo de intuiciòn, de conciencia
o de olvido.

En mis manos hay lo que ha muerto esta noche
ese poema al cual no volverè jamàs.
Lo siento, yo no leo a los muertos.
Es decir, nunca regreso a mis hojas.

Esta es mi filologìa,
evoluciona sin darme cuenta subida al àrbol
es simbòlica y hemertica como un mono.
Allà mis dedos si no pueden entenderlo.

No me dentendrè por ellos,
no me detendrè por mì.

Los navìos que zarpan en la orilla,
buscan este noche otro lenguaje,
otro idioma.

Y para ellos no hay un destino.


Guillermo Isaac Paredes Mattos.

Metafìsca de Monos

Contemplar es habitar encantamientos




He aquí un demasiado lejos para el mono.
Con algo de sutileza para ser descubierto o cifrarse,
da igual, la palabra también es un suicida
y ese acto lo hace entre árboles.

En ese anuncio tan formal y electrico
anda la maestría corrompiendo su yugo
y sé que al espíritu le basta el mío.

Eso tan moderno debe liberarse en algo
con suma pubertad deteniendo sus poses
su contorsión en escena mas profana,
con la cualidad de un río que troza en las tinieblas.

Yo leí de dialecticas hace tiempo
eran mayeuticas de un soplo lirico y bastardo
hasta ese peso renuncie a los bardos
todos continùan siluetas y resinas.

Pero asciendo al árbol.
Hoy lo hago con una escalera
marcando en cada rama el hilo de ese logos
y el anuncio de que mis brazos
a veces nunca son posibles
esto último tiene un nombre
muy literario.

Pero esa literalidad es otro esclavo
y como buen verdugo de mis aires
me conduzco con paciencia a esos altares
que el vicio no puede prepararme,
el vicio no me conoce,
el vicio apenas puede pasearse entre los árboles
pero nunca abrir el pecho de los monos.

Y los monos sabemos
que debajo del pecho lo único que puede huir
es el latido.





Guillermo Isaac Paredes Mattos

sábado, 10 de marzo de 2012

Inspiraciòn de la Gnosis

Respirar debajo de las aguas para que vean los peces
un rastro de nuestras narices.
Predicar en árboles de arcanas fortunas conducidos por
el sueño muy lejos de los bosques.
Desplegar un tiempo en las brújulas que el viento
dejó olvidadas en una cabellera de arena.
Imitar la sombra de una palabra cuando el espíritu
da un grito llamando a lo lejano.
Ser el iris y ser la tiniebla de un conocimiento que la nada
abandonó para los amaneceres.
Coincidir entre perros hambriento y disecado por un sol
que cobijo la realidad de día.
Inclinarse hasta luminosos ríos donde el agua es el personaje
de una leyenda.
Arrasando promontorios de ardientes ministerios de luces
bordando un halo de ojos.
Continuar como un viento de la noche ya en su luz, pero sin tener
una razón para ello.
Sino el manantial de un estro que insinua candelabros que
aprendemos a construir con el barro.
Elegirme para una mirada que lleve el sino de la contemplación
en el lugar donde agoniza el horizonte.
Tratarme como a sal de desiertos para que mi sed se haga
semejante a la que llevo.
Y no porque me quiera para dinastías de su nombre, yo apenas
vivire una vida.
La quiero para esa ventana donde a veces una araña me enseña
a destruir ciudades.
Donde la hormiga separa el pubis de una luciernaga y lo entrena
en diques de campanas y boxeadores.
Amo amor, pero es más la idolatría donde ese amor está preso
y consuma latitudes de enjambres.
Tripulante de lagunas con especies de insondables géneros
todos barriendo lumenes.
Que importa si algo se consume en espejo de los ciclos, siempre
queda una esfera.
Algo tan literario como un planeta, sin poder jamás formarse
entre las constelaciones.
Algo con literatura de media y ruinas de huesos que hurgan
una sintaxis de mar en sus ojeras.
Soy todavía de vidrio, para que la transparencia, mire allí
y caiga como la inocencia en mi trampa.
Encantador de serpientes y gusanos, que importa que sólo
tengan para mí el veneno.
Como verás nunca reboto entre sujeto y objeto, cuando me arrojo
es para que mis venas se hagan elásticas.
Dios que lo sabe, está mirando siempre mis camino azules
donde el granizo sólo despierta la lluvia.
Nada màs que la lluvia.



Guillermo Paredes Mattos

Anàlisis de Venus

Cuando un extravimo abandona su estela en
una mirada.
Y desde ello algo muy extraño nos mira con
duendes temerarios.
En el ser posible donde no hay diferencias y todo
es un lumen de semejanzas.
Mientras todo recorre mis labios y el mar se
parece a la piel de venus.
Entre tierras difamádas por el mar y una venganza
de aura y luna.
Pues el hastío jamás puede recorrer una copla
es física de celestes fardos.
Ciencia de un miedo cuando uno adentra fosas
y se desnuda en lo reconocible.
No diré más que de mi ignorancia pues es el astro
donde una calumnia se devora.
No diré más que esta orilla y una ciencia de pájaros
midiendo en mis ojos.
Latido de un corcel abrigando legendarias esporas
de cada marisma.
Pértiga del halo donde invadía la soledad una herencia
de crestas y olas.
Confusa es la deriva antes de tocar un puerto, antes
de amar un muelle.
Pero alumbra porque se detienen escenas de agua
que oprimen sátiros de dunas.
Médanos como un sepulcro donde una pitonisa
de detuvo para llamarme.
Ser llamado es como romper un cristal y después
tratar de unir sus pedazos.
Ser llamado es colocar pesebres de cielo donde
la piedra enseña sus filos.
Yo llevaría mis alas a un abismo y las arrojaría
allí por ser purgatorio.
Y construiría manantiales sin agua pues siempre
estoy sediento.
No soy comparado si no es con la ceniza que han dejado
todos mis caminos.
No he de llamarme sino es en un silencio donde no hay
memoria de mis pasos.
Entre evanescentes ardides tosen las pupilas y eslabònes
son de alguien que roza.
De uno que estrofa y es de plagas y mafias tocadas por
por disidentes.
O un anàlisis que juega idealmente entre realidades
de hàlitos.
Si hay un pergamino esta noche que venga y muestre
los péndulos de sus venas.



Guillermo Paredes Mattos

viernes, 9 de marzo de 2012

Aproximaciòn al Acero

Oscilando en lirio de fuerte cruz, van los aparejos. Llevan el miedo de andar como los cetros, inspiran retornos que son trayectorias y el halo del verso sosteniendo un alambre de espinas, aquellas suspendidas en las alas de un pájaro, miran.

Yo recorro sus calles, son movimientos de insignias, jardínes invisible de fábricas y comentarios, el distico de la nieve o un ardiente frenesí, seguro entre sus laberintos porque la noche es idea de ser o existencia, la entidad sumergiendo en el barro otra vez el diluvio, la lágrima del holocausto, la mirra que cae por las murallas de un palacio, cuando todo se pierde, cuando todo se borra y el arte es predicar un prejuicio, el mas intelectual, el que nos ha engañado porque creemos en el como un secreto.

Què lucidos manifiestos llevan las dimensiones, cartilagos de epiteleos celestes, maldiciones y ríos de frío, allí la inspiración detiene una razón para que la modernidad exhale opalos y sepías, pero ahora es ironía y camino al lado de un astro para ver como cae, ellos también están hechos de pies y gargantas. Perdónenme este acento, es la burla de cierta ignorancia conquistada en la ceniza, el polen de mi maldición y digo mía porque me pertenece como esta mesa, como esta cuchara o un silencio que plantè en el agua, igual como en un jardín la hierba planta condiciones.

No conozco, sigo en el conocimiento de arneses clavados en la punta de la nieve, deslumbrado por hondos balticos boreales, astral es el himno cuando vuelve elegía cualquiera drama, esa novela de nombres durmiendo en los dedos y asolando el festín de esa orgía que lo divino ha cruxificado en cada sombra o en cada luz y el hecho es que no sólo la poesía lo encuentra.



Guillermo Isaac Paredes Mattos

Mis Manantiàles de Sangre

Antes que intuir, percibir simboliza un calle.
Despues caminar es ya un mundo seco.

Un lugar que ha perdido la realidad de sus ojos
un corazón que pudo transformarlo en espíritu
un desierto para que lo haga encontrarse con el verbo.

Antes que intuir el pensamiento regresa a una noche
a una mandibula, a una ventana
y es seguro morir y renacer como lo hace un momento.

Cúal será su secreto.

Las luces se abren ahora, sus esqueletos son de fuego,
sus átomos se dividen entre bolidos que buscan infiernos
como lo invisible,
ascenciones como la poética de un hilo en los dedos
de una página vacía en las manos.

Cuéntame herida, que abrías hecho si no te hubiera creado.

Si mi frente no te hubiera tomado del dolor
para transformarte en idea.

Dime barro, cuantos dias recogen la necesidad
de esa generación que muere entre trenes,
segura como un cristal en el vidrio
como un oráculo en el sueño.

Antes que intuir, el universo es un lecho
y aunque haya construido una cama para posar mi cuerpo
se que un un día la eternidad me llevará hacia él.

Fulgores de un rapto donde la nieve es perpetua
mortales solsticios hoy golpean mi cara.

Porqué el olvido no me encontró antes que
este malabarismo.

Este amanecer que semeja siempre fortalezas
de hierba
contando en el filo del celajes de un labio
de una centella cayendo en el pecho.

Porque sólo asi se construyen manantiales
de sangre.



Guillermo Paredes Mattos

jueves, 8 de marzo de 2012

El corazòn de la Deriva

Debería ser como la deriva.

Digo del verbo ser, antes que la noche sostenga
mi diálogo con las planicies.

Digo del verbo ser, antes que éste se pierda en la existencia.

Seguramente caminar es aprender entre monólogos.

Regresar entre alimentos de lluvia a un devenir
que no ha de saciarse
y tampoco a nosotros.

Debería, aunque mi deber siga silencioso dentro
de mi vena
oyendo filtros donde una ciudad vuelve
a conjugarse
para encontrarse en el fluir.

Puedo suspender en este lecho ese sueño.

Contemplarlo como ahora ese instante
donde creo pertenecer a legiones de espuma
todas aún herencia de una idolatría
rodeada en sus bocas por
el agua.

Digo existencia
es decir una experiencia que llega de la noche
a mis caminos,
que digiere mesas y caballos de madera
que ilumina mi realidad
esa que se llena de caligrafías
sobre todo las que entre demagogías
se hicieron artistas de la letra.

Pero aquí en mi mano y detras de ella
sé que su naturaleza
sigue siendo vestigio de un animal que alguna
vez fuí una piastra.

Y el único amor
ese que viaja por mis dedos
sigue siendo arrastrado por sus labios.

Guillermo Paredes Mattos

El Ente de Vidrio

Ningún pájaro es errante en mis ojos como
lo es la espuma.
Y llevo en mis labios el movimiento para que
viva una palabra.
Sé que el mar es como una serpiente y que la niebla
desciende de lugares temblando en los iris de una laguna.
Que en cada color la ceniza es un heroe
sin lugar en mi avenida de brújulas.
Que alguna aurora nos embarramos de trenes y las sienes
comulgan su artificio entre el granizo
a pesar de los tantos cristales.
Porqué será la poética de cualquier esquina
la imagen de un día entre inmortales.
Y desciende del árbol esa retórica de ramas
desechando universos de hojas.
Porque aún cuando caen a la tierra conducen
a la muerte un enigma.
Si pudiera extrañaría ese polvo en cada principio.
Y si pudiera oiría en mis sienes
el pífano de un ala que rompe su pubertad
en las mareas.
Pero vivo cerca del mar cuando se mueven mis piernas.
Y soy cerca del cielo cuando algo en mi frente
vuelve a edificar lo que toca
hasta un eco de vidrios asaltando pócimas
de estelares probetas.
Me recuerdo más entre la duda que entre ángeles.
Este momento es el último que la aurora
ha dejado en la balanza de mis heridas.
Sólo mi sangre puede pesarlo.
Mi equilibrio dista de mí, como disto de él
y ni siquiera en ellos puedo hablar de distancias.
Una imagen es la pradera de un proa sentada
en mis piernas.
Como un adolescencia que jamás ha pecado.
Yo no he perdido el infierno. Me basta morder mi boca
para tocarlo.





Guillermo Paredes

Imagen del Lobo

Desciende el pulgar de una marejada
desplegándose en ún eco. Como un silencio que sigilozo
amenaza el sonido.
Detrás están los labios, como una presencia que irradia
centurias de pelos, cabelleras en el ambar
de todos mis trapecios
aquellos que forme bajo la luna para inventarme
otra noche dentro de la noche.
Desciende en un cristal que modifica plagas
candelabros que aún incendian el lugar de la libélula
purgatorios que mecen su alma de gemelo
entre la lluvia, nada, sólo el retiro de una marea
ha dictado el infierno en las pupilas
por ello cada amanecer escribo a mis demonios.
Misterica la huella que aún celebra en la hoja
su pacto con el pergamino.
Solitario el pájaro que cae convertido en palabra,
esa extraña maldición del espíritu.
Sabio lo que se aleja de los precipicios azules,
allá los astros que aprendieron a sostenerse en ellos
sólo quiero los que pueden acompañarme
y si no tienen ya nada que decirme los entrego
a la ceniza.
Desciende la mano en el lugar izquierdo de mi nave
clamorosa en su ciudad de perros
devastada en su capital de lluvias.
Desnuda en el tropo de una democracia con
el barro
cuelga de la nieve como un murcielago herido
alza sus grutas en descomunales estros
no sabe de granizos, no recuerda sus papeles
pero muerde a cada instante un hecho,
la experiencia cayendo en sus entrañas
como un centauro de alas rotas
despertando muertos.




Guillermo paredes mattos

El Hado y El sueño

Un nombre para el mar sería como un pensamiento
dibujando un monólogo muy cerca de la estela
una noche de pupilas y barcos
sumergidos en la marea.

La metáfora exacta, el rito que no tiene secretos
la soledad de un espacio con naves de agua
palpitando con nieves dentro
de la arena.

También formaría tormentas con el holocausto
el solsticio posible de una trayectoria
llenando de blancos y ciudades
las tinieblas.

Acaso en mis parpados el ala de una maravilla
proyectaria el amago de un encantamiento
la seda que impregna de velos
un misterio.

Crisoles de lluvia son los que arrojan errantes
marcas de estaciones en todos los espejos
las mías son medallas de humedades
en su espera.

Por ello y por el rostro de una despedida
la imaginación es un navío de otras praderas
iluminado por bosques de ropajes
con el sueño.

Y en aquella realidad el ensueño jamás duerme
es un hado rendido a vigilias de pájaros
cuando llevan en sus alas
el horizonte.




Guillermo Paredes Mattos

El Fusil y la Noche

En la medialuna de un fusil con la noche
respira la música su historia de luces y desembarcos
como una reliquia que cae suspendiendo gotas de sol
en el hemisferio. Libaciones de atmosferas
que regresan devolviendo espejos,
burla la hormiga la pericia de la tierra
y la planicie vuelve a ser la geografía que recorre trechos
señales de un ansia deformando raices,
miradas de tahures sumergiendo el cielo.
Botellas que son ahora mil pedazos
de un día que sostiene una aguja
en la función de los truenos.
Pero nosotros atravesamos las traviesas
igual que los vagones y el sonido es semejante
al crepitar de un ave enamorada del acero,
cuando su romance parte con las migraciones
y sus esferas se pierden entre cefiros
igual que un corazón en el pecho.
En la espada de una mano con sus huertos
abre la espora un lugar como el peciolo
y dibujamos un calor opaco como el verso
una rama de coplas amarillas,
un guardian en los muelles
cuando los barcos nos recitan ya desde sus siluetas
superficies de aluminio igual que los peces
amantes como la lluvia o el granizo
orbitando una galería en el follaje
una cacería de hierbas,
el cardumen de un veneno
recibiendo el impetu de los eslabones
al lado de los sueños.




Guillermo Paredes Mattos

Gladiador y Poeta

Puedes dedicarte como gladiador o poeta
a recitar como lo hace el acero dentro
de un pàjaro.

Ser iluminado por escuadras de hierro
o tensar circunferencias que ansiaban
ese rito
abandonado por un tambor
en las piedras.

Doblegar alguna nota
por demas pùbica
elevando un lugar hacia el sueño
pues era mitomano igual al cuadrado
con experiencia de golpe
y posiciòn de cumbre
sin legado.


Deberìas escudriñar una vez
en aquello simulado por actos y situaciones
de niebla y ya que andaba cruzando relojes
y perversidades
el universo guardo
la geometrìa
de todas, absolutamente todas
mis pisadas.

Deberìa evocar que el universo empieza en
el violìn de mis labios y que llevo una boca para llamarlo
cuando la noche entre sus colores lo arrastra
soy un color porque no me queda otra cosa
un denuesto amado por el conflicto
y lo indòmito.

Que cante una rosa pero que su canto
sea imparable.

Palacios de persecuciòn nuevamente, ingravidos
como la soledad de una ciudad
comparandose con extraños elementos
viaje en ellos como poeta
quise ser el pobre artista que llevaba
una ansiedad de madera.

Un cartel de mafias.

Y por mas que quise la noche me hizo
misterioso gladiador
alimentandose del corazòn
de un poeta.





Guillermo Isaac Paredes Mattos

El Lugar Esotètico

Es humano de noche saber que sentimos.

Que es posible escribir y doblar una hoja.

Y que viviremos, segùn dioses, en los lenguajes del àrbol.

Y esa forma irà màs allà de nosotros, como lo hizo

alguna vez la existencia, aquella que profundamente avisora.



Es humano presagiar, recibir a aquellos que en los ojos

llevan una maldiciòn, dejarlos dormir en nuestro lecho y de noche

arrancar de su mirada esa belleza.


Es tan simple.

Vivir concibiendo impulsos a cada momento, hacer del momento

verdad e hipocrecia, caer infinitamente desde una torre

a otra.


Y quisiera -siquiera- mirar desde lejos aquellos lenguajes

que aguardan por nosotros.


Para ese mirar es necesario màs de una vida.

Con una no vamos a encontrarlos.


Es tan solo escribir.

Un poco irracional, mudarme de mi mesa a la cama.


Mis actos son tan mìnimos y pequeños, no implican a nada,

se desplazan, buscando -en este instante- en el punto

un ala sumergida.


Ese punto y el ala pueden ser afirmadas. Demàs

està decir que vivo convencido de ello.


Ademàs se agitan como casi siempre,

en este lugar.


Un lugar esotèrico.






Guillermo Isaac Paredes Mattos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El Naipe de la Reminiscencia

No es la iniciaciòn lo que hace parto de una avenida
ni la representanciòn donde todo universo- el personal-
se adhiere a frases como la sentencia o los vinilos,
aquì estamos dejando otra incognita.

Digamos que es implicito, como la angustia y lo
tàcito.

Tampoco la sepia de un niño horizontal
cuya oraciòn de aurora se conforma en los grados
de enfermedades continuas. Una libera el devenir
del instinto. La otra, llena de ferias
el sitio culpable de una orden
donde se acumula el aceite por dictado
de la lluvia.

Y ya que hablo de leyes, en alguna recogo los
eventos de pureza, los dañinos
los que elevan marejadas pues existen tridentes,
como un lenguaje que va màs allà de si mismo
buscando desasirse en sus limites.

Lo siento lenguaje, no eres mas ser que aquel que escribe.

Que no sabe porque escribe, pero da a ese don el
talento de algun trance espantoso,
lleno de espinas para beber con ellas
la profunda tuberculosis del destino.

No es la iniciaciòn, aquì hay otra soledad
donde la reliquia vuelve a crear
expresiones de niebla, reminiscencias
como aquellas desnudando el exhalo
de un edificio, de un racimo avanzando solo
entre tò y el canto aproximado
a la articulacion invisible,
esa que une la ola con la orilla.

Allì donde todo nos muestra su estallido.

Luego de eso puedes volver tu mirada
hacia abajo.

No encontraràs una sola celula en la arena
que resista a la religiòn
de esa subjetividad.

Y lo màs extraño es que cuando lo hayas
dejado atràs.

La reminiscencia volverà a edificar
nudos con ello.



Guillermo Paredes Mattos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Tradiciònes de Arena

La tradicion empuja ciudades y es simple como soplar una hoja.
Tambièn es sencillo.
Incluso es saberse que entramos en un texto, como el texto en nosotros.
Incluso es percibir que en cada palabra grita encerrada otra palabra.
Y no hablo del verbo.

No hablo de vidrios simultaneos. A veces mi mundo me llama a
lejanìas donde mirar eternamente orillas,
en lo personal, todas en mì, son escolleras, estuarios
muelles donde parte un poema, seguro de sus botas.

Para escribir poesìa, hay que saber donde y como pisas.
Y mis zapatos sonde hierro.
Por ello cada paso me pesa tanto, demasiado.
Eso es lo ùnico luminoso esta noche.

Mirar estrellas, hablar de mi dolor, son cosas
muy viejas. No tengo bastones para ellas, no arrojarìa
a sus vidas una sola llama.

Pero ya que el universo es temporal, quisiera, quisiera
caminar como siempre lo hago, superficial y profundo por ironìa
humedo y visionario de podredumbres,
he dido anfitriòn a mi pesar
de las pàginas
de pergaminos llamados escencia.

Yo escribì para que la gnosis de un texto
sea iluminada y ello no es tarea de gracias ni complacencias
el poema no te darà nada.

Tarea de tu alma es encontrarlo.

Como tambièn de la mìa.



Guillermo Isaac paredes mattos

Estètica del Sentimiento

Un sentimiento me acompaña
suele ser de venganza o remordimiento
según la marea,
generalmente es indómito
como aquello que circula dentro de
las venas.

También es extraño, eso lo acerca
a lo maravilloso y lo maravilloso
es cierto alfil descendiendo de una nebulosa
intentando comparar desde la tierra
sus constelaciones.


Lleno de principios, nunca se detiene
en los árboles,
mucho menos en mí, a pesar de - en apariencia- buscar
algo o alguien.

Un sentimiento no me pertenece.
Es una criatura en mi cuerpo,
una especie de diluvio y demonio
buscando asesinar las cosas.

Me detengo un instante para recordarme que
vivir sólo tiene sentido si asesinamos las cosas.

Es una infancia, jugando temeraria
entre riesgos, trapecios cantando a la locura
del espíritu,
a cualquier objeto cayendo hacia la sensibilidad
con noesis de pómulos ardientes.

Un sentimiento nunca será mío.

Me perteneció en una época en que las cabelleras
arrastraban su poesía en mi boca,
una época en que mi rostro era de aceite
en que propinaba estelas
y manifestaciones
como si todo estuviera poseído por
lo divino.

Y en el fuego de su corazón llevaran
el nombre de la magia.


Guillermo Isaac Mattos.

El Oràculo y el Sueño

El que quier frotar el desierto, que aprenda a frotar u
una lámpara...




A nosotros los espirituales deberian despertarnos
con latigos.
Saber que la experiencia a nuestro lado dura demasiado
poco, casi nada.
A nosotros, deberìan amarnos con odio, lejanìa
y violencia.
Asi la indiferencia, podrìa transformarse en un poder
casi igual aL sentimiento.
Tambièn deberian comprendernos sin culpas, inocencias
y castigos, aùn reimos en todas las miserias.
Los altares tienen el significado de un mal alimento
de un pesado metabolismo.
Ahi en ellos una indigestion de carnero cuando no
de borrego, ademàs enfebrecido.
Entre nosotros nadie deberìa respìrar, si quieres seguir
un camino, aprende a construir y destruir el tuyo.
A nosotros los espirituales, desde la enfermedad han
de comprendernos, nunca llevamos rocios a nadie.
Jamas compramos una rosa, nunca volvemos sobre lineas
muertas, tampoco estamos detras del inicio.
Amamos el sonido ensordecedor del infierno, el agua
maldita de las inflexiones.
La libelula del estanque y una que otra formalidad
paseando su veneno por la sed.
Tmbién sepulcros y no porque en ellos
la muerte sea de cadaveres
es todo lo contrario.
No tenemos ofertas, nos alejamos de los mercenarios
y los que venden su opiniòn en las ojeras.
Ese intelectualismo es poesìa de magnificos redentores,
de democracias y teogonìas.
En el fondo se arrepienten de la fè para regresar a ella,
no conocen otro circulo.
A nosotros lo espirituales, antes que alguien nos cerque
desde la muerte habremos
amado sólo dioses
enfurecidos.
Y entre asesinos de inmensidad, la eternidad serà una
manzana omnicieste tragando barro
y arena.
Y la solitaria caminata del acero, entre el bronce.


Guillermo Paredes Mattos


Lima, 2005