Podría tratarse del barro o los cristales
mientras tanto el ángulo es una construcción
como la deriva o el epígono
de una ciudad
llamada a conservar tragedias.
Junto al teatro de un record
entonces como un ser aparece el laberinto
de ese dedo que es sabio minotauro
recogiendo imanes
en todas las siluetas
destruyendo unicornios en los arcos.
Seremos como plagas de luces una hora,
una face en la orilla con presencias de ríos
de ansias marcando cabellos a lo lejos
el arpa de esa flexión en la rodilla,
victimando un espiral
en el lecho tembloroso de una criatura
llamada creación.
Esta noche arpa, tendrás un navío
la espuma de quien nada roza, el incienzo
de un lapiz que deja carbones,
hasta la ética del petroleo
sedará tu purgatorio,
donde los relampagos enfrentan
heridas de cisnes.
Podría, hasta tendría espejismos,
jínetes de extrañas generaciones
donde nunca se recibe al mar
y las albuferas son ruedas
de sentidos o inteligencias
imitando un sudario
porque el desierto
no lo cruza la arena
ni los hombres.
En el desierto sólo camina
un arpa.
Guillermo Isaac paredes mattos
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