sábado, 3 de agosto de 2013

Las Represalias del Mar




Habrá un día como el mar
y todo se habrá convertido en agua.
Habrá un día en que de nosotros sólo hayan cristales
y podamos vernos como lo hace la transparencia
cuando viaja por el viento.
Celos de corrientes en mis labios de reo
como un jardín tengo la tarea de recoger capullos
cada amanecer
y dejar que no mueran,
como toda orilla enseñarle el camino de regreso a la ola,
como toda marea
la vuelta a casa de la resaca.
Esta es mi luz, este es el mundo que los dioses
dejaron un cenit de sueños para mí,
esta es la libertad
porque ella está llena de condenas.
Tengo un páramo para el polen
como lo tuve para el alcohol un día,
amé el dolor de una herida sobre las tinieblas
cortejando al misterio con su voz de luna.
No, no estamos solos, tampoco a nuestro lado
podrían planear los pájaros.
Somos un horizonte nada más
y en él los barcos se pierden.
 

Guillermo Paredes Mattos

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