Basicamente equivocarme.
Caminar en esta noche, la màs sola de la soledad,
sin saber a donde.
Evocar si los ojos incluso los mìos provenìan del mar o
alguna desavenencia.
Sobre todo en este dìa.
La idea era es ya una cacofonìa que el desierto
es muy debil para protegerlo
y no soy ni llevo historias ni leyendas para nada,
digo nada, pues las cosas merecen tambièn ser sembradas.
He dicho sembradas, no mencionadas.
Ni siquiera he mencionado a la pronunciaciòn.
En dònde està el mundo esta noche.
En què lugar su saliva.
La primavera en que tarde o temprano morirà eso llamado felicidad.
Perdonen mi tanta mensaje nocivo a la felicidad.
Creo que lo merece.
Como merezco esta vileza.
Esta podredumbre en forma de canciòn mirando al hombre,
no sè porque buscamos al ser, nunca sabremos si hay
primaveras que lleven mariposas con brillos
de lesbianas.
Ese es un brillo para ustedes.
He caminado muy lejos para decirles a ustedes que
el sol no es inasible.
Que los muertos no saben de epifanìa.
Ellos saben nada màs de muerte.
Una que desesperadamente intenta alcanzar la vida.
Guillermo Paredes
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