domingo, 13 de enero de 2013

El Làtigo del Sueño






De esta aurora puedo rescatar la fe 
por mi desidia 
esa que convierto en burocracia. 

Mi demagogia, alada y en vestigios de papel 
sigue soñando como pergaminos 
y de pronto una idea hojarasca me persigue 
pero doy sombra al halo que duerme 
en el cometa 
y después la iridiscencia 
es el mal que se convierte en poeta. 

También esta la luna 
aquella que ha sido guardada en mis dedos 
sepulcral como un profeta 
anodina como mi silencio. 

Me lleno de acústicas para ser arriado
como algo no lejano
pero tampoco abre sus venas muy cerca.

Humeda sensación que cae entre las semejanzas 
me dan tregua los centauros 
y mis labios son como el primer camino 
ese que establece un infante cuando sueña, 
hablo del infante que proviene de la infanteria 
en un día de batallas 
ese que camina hacia la muerte. 

De esta aurora hay mucho que decir pero todo 
tiene domicilio de secreto 
y lo que hay en mis ojos es una pupila 
acostumbrada al horizonte 
y a veces al barro. 

Mi frío es de corcel 
y mi mal es de poeta. 


Guillermo Paredes Mattos

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